Vic Deal y la resistencia cultural del rap consciente en Medellín
En tiempos donde la inmediatez digital domina la música urbana, el colectivo Afterclass representa una forma distinta de entender el rap. Desde Medellín, estos artistas han construido durante diez años un proyecto que privilegia la profundidad sobre la viralidad, la paciencia sobre el algoritmo.
Vic Deal, cofundador del colectivo junto a Luis7Lunes y Maco Maat, encarna esta filosofía de resistencia cultural. Su trayectoria desde Turbo hasta convertirse en una voz relevante del rap paisa demuestra que es posible crear arte comprometido sin ceder a las presiones del mercado.
La amistad como base de la creación colectiva
"Afterclass no existiría si no existiera esa amistad de por medio", explica Vic Deal. Esta base humana ha permitido al colectivo mantener autenticidad en sus propuestas, validando las realidades que cada integrante retrata en su música sin caer en poses o pretensiones.
Esta perspectiva conecta con los valores comunitarios que tanto necesita nuestro tejido social. En un país fragmentado por décadas de conflicto, iniciativas como Afterclass demuestran que la cultura puede ser un espacio de encuentro genuino y construcción colectiva.
Crecimiento del rap colombiano como expresión popular
El grupo ha sido testigo del crecimiento exponencial del rap nacional. "Antes los conciertos se podían hacer en tres o cuatro ciudades; hoy muchos artistas pueden hacer ocho o diez fechas", señala Vic Deal. Este fenómeno refleja cómo las expresiones culturales populares ganan espacios antes reservados para otras manifestaciones artísticas.
El fortalecimiento de estos circuitos culturales representa una democratización del acceso a la cultura, especialmente importante en territorios históricamente marginados donde el rap se ha convertido en voz de las comunidades.
"La Ausencia del Descanso": trabajo constante sin explotación
Su nuevo disco lleva un título que resume la filosofía del colectivo: trabajo constante que no se vive como explotación sino como goce creativo. "No hay descanso porque se vuelve algo casi obsesivo", explica Vic Deal, diferenciando entre el trabajo duro impuesto y la pasión genuina por crear.
Esta distinción es fundamental en tiempos donde el capitalismo cultural presiona a los artistas hacia la producción acelerada. Afterclass propone un ritmo humano, sostenible, que respeta los procesos creativos.
Resistencia a la inmediatez del mercado
"No creemos en la inmediatez. La inmediatez a muchos artistas les juega en contra", afirma categóricamente. Esta postura representa una forma de resistencia cultural ante la dictadura del algoritmo y la velocidad del consumo digital.
Su apuesta por los álbumes completos, los procesos largos y la reflexión profunda conecta con la necesidad de espacios para el pensamiento crítico en nuestras sociedades. "Obligamos a la gente a sentarse, a sacar un pedazo de su tiempo para escuchar y reflexionar", explica.
Construcción de industria cultural nacional
Vic Deal observa cómo el rap colombiano avanza hacia constituirse como industria cultural sólida. "Hay un profesionalismo que incluye lo audiovisual, el derecho autoral y la parte legal", señala, destacando la importancia de contratos justos y remuneraciones dignas.
Esta perspectiva integral del trabajo cultural es fundamental para garantizar condiciones dignas a los artistas y fortalecer el sector como generador de empleo y desarrollo territorial.
Proyección internacional desde lo local
La próxima gira europea de Afterclass demuestra que es posible proyectarse internacionalmente sin perder las raíces. Su estrategia incluye conectar con colombianos en el exterior y con artistas que recorren caminos similares en otros países.
Esta internacionalización desde lo local representa un modelo de desarrollo cultural que no depende únicamente de las grandes industrias transnacionales, sino que construye redes horizontales entre artistas y comunidades.
El trabajo de Afterclass y Vic Deal demuestra que otra forma de hacer música urbana es posible: una que privilegia la profundidad sobre la superficialidad, la comunidad sobre el individualismo, y la resistencia cultural sobre la sumisión al mercado. En tiempos de reconstrucción del tejido social colombiano, estas experiencias ofrecen caminos esperanzadores para la cultura nacional.