Ciberseguridad en Colombia: proteger a las Pymes y lo nuestro
Vivimos tiempos donde la vida cotidiana y el sustento de las familias dependen cada vez más del mundo digital. Sin embargo, esta conexión trae consigo riesgos silenciosos que amenazan el patrimonio de nuestras comunidades. Según el Índice de Inteligencia de Amenazas X-Force 2025 de IBM, Colombia ocupa el cuarto lugar entre los países más atacados de Latinoamérica. Otros registros del sector tecnológico incluso nos ubican en la segunda posición regional en volumen de ofensivas. Esta es una alerta que nos compete a todos.
El impacto real en la economía popular
Cuando hablamos de ciberataques, no solo hablamos de números fríos en balances corporativos. Hablamos del esfuerzo de miles de pequeños y medianos emprendedores que ven cómo su trabajo se detiene de un momento a otro. El informe de IBM señala que el perjuicio promedio de una filtración de datos en América Latina alcanza los 2,51 millones de dólares por incidente. Las consecuencias más graves no son solo técnicas; son la interrupción de las operaciones, la pérdida de la confianza de la gente y el deterioro del tejido social que se construye a base de esfuerzo diario.
Una apuesta por democratizar la protección
Ante esta realidad, es fundamental que la seguridad digital no sea un lujo para unos pocos. Claro empresas anunció el fortalecimiento de su Centro de Operaciones de Ciberseguridad (CSOC), con una inversión que supera los 15.000 millones de pesos en el último año. La apuesta, según señalan, es democratizar el acceso a servicios de protección digital de estándar global, permitiendo que las Pymes tengan las mismas capacidades de respuesta que los grandes conglomerados. Es un paso necesario para cerrar brechas y reducir las desigualdades territoriales en el acceso a la tecnología.
Vigilancia y tecnología al servicio de la comunidad
Este centro funciona con monitoreo continuo las 24 horas, los siete días de la semana. A diferencia de las soluciones tradicionales que actúan de forma aislada, este modelo unifica el monitoreo técnico con la gestión de incidentes y el acompañamiento estratégico. La incorporación de inteligencia artificial permite procesar datos en tiempo real y ejecutar contenciones tempranas antes de que las amenazas afecten los bolsillos de la gente.
Amenazas que se aprovechan de la confianza ciudadana
Las auditorías previas al lanzamiento del centro revelaron algo que muchos ya sufrimos en el día a día: las tácticas de los atacantes migran hacia la suplantación de identidad. Solo en el último año se registraron más de 148.000 casos efectivos de ataques contra empresas en el país. De estos, cerca de 12.000 fueron hurto de identidad digital y 16.000 a incidentes de secuestro de bases de datos.
Miguel Sendales, gerente comercial de ciberseguridad de Claro, explicó que los delincuentes aprovechan el comportamiento de los usuarios, buscando vulnerar credenciales de empleados para encriptar aplicaciones críticas. Las modalidades más comunes en nuestro país son los mensajes de texto fraudulentos y la suplantación de marcas por aplicaciones de mensajería. Simulan ser bancos, autoridades tributarias o empresas de logística para extraer datos sensibles, aprovechando las necesidades y la buena fe de la gente.
Crecimiento sostenible y defensa digital
María Luisa Escolar, directora de la Unidad de Mercado Corporativo de Claro Colombia, lo expresó con claridad:
El entorno digital exige una evolución en la forma como las empresas gestionan el riesgo; la ciberseguridad dejó de ser un componente técnico para convertirse en un habilitador de crecimiento sostenible.
Esta visión se materializa en tres frentes de trabajo fundamentales para la protección de nuestro ecosistema digital:
- Soluciones defensivas: para proteger los activos de las organizaciones.
- Soluciones ofensivas: para visibilizar los riesgos reales en hardware, software, nube y centros de datos.
- Ciberinteligencia: la inteligencia artificial puesta al servicio de la seguridad y la prevención.
El objetivo final es conectar las tecnologías que tienen las empresas para evitar que un ciberataque se capitalice y destruya lo que tanto nos ha costado construir. Proteger nuestros datos es, al fin y al cabo, proteger nuestro futuro y la estabilidad de la economía popular.