200 uniformados en Moravia: barrios que exigen oportunidades, no solo control militar
Las calles del nororiente de Medellín amanecieron este 20 de mayo rodeadas de uniformes. Doscientos efectivos entre policías, soldados y funcionarios del Distrito se desplegaron por los barrios Moravia, Lovaina y Manrique en un operativo de control que, según la Secretaría de Seguridad, busca recuperar estos territorios. Pero para quienes caminan cada día por estas calles, la pregunta es inevitable: ¿es la militarización la respuesta a años de abandono institucional?
Lo que dejó el operativo
Las autoridades informaron que durante la jornada se realizaron inspecciones a establecimientos comerciales, controles de tránsito y requisos a transeúntes. En los registros se decomisaron al menos 14 armas blancas y se ordenó el cierre temporal de un motel que presuntamente no contaba con la documentación exigida para funcionar.
En materia de movilidad, se impusieron 105 órdenes de comparendo y se inmovilizaron 28 motocicletas y tres vehículos por infracciones al código de tránsito.
Una estrategia que se repite
El secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa Mejía, señaló que este tipo de operativos hacen parte de una estrategia de la Alcaldía desplegada durante los últimos dos años, con la que se busca retomar el control de varios puntos de la ciudad afectados por múltiples problemáticas y reducir los indicadores de delitos.
A finales de abril, una redada similar se desplegó en los bajos del metro en el Centro de Medellín, donde fueron revisadas más de 1.200 personas. En aquella ocasión se decomisaron más de 95 armas blancas y se suspendió la operación de 11 establecimientos comerciales que estarían incumpliendo la ley.
No paramos nuestra ofensiva integral para recuperar los sectores que históricamente eran impactados por la delincuencia y de esta manera devolverle la confianza a la ciudadanía. Vamos a seguir llegando con todas las capacidades institucionales a cada punto donde pretendan imponer el desorden o la ilegalidad, porque aquí en Medellín el control territorial y la convivencia no se negocian.
Lo que falta en la ecuación
Sin embargo, líderes comunitarios y organizaciones sociales han insistido en que la presencia militar, por sí sola, no resuelve las causas profundas que afectan a territorios como Moravia, Lovaina y Manrique. La pobreza, la falta de oportunidades, el acceso limitado a educación y salud, y la ausencia histórica del Estado en sus formas más dignas son problemas que no se resuelven con comparendos ni requisos.
Estos barrios del nororiente, habitados por familias trabajadoras, comunidades desplazadas y personas que han construido su vida con esfuerzo, necesitan políticas de inversión social, programas de formación y empleo, y una presencia del Estado que vaya más allá del uniforme. La seguridad no puede reducirse a la fuerza; debe construirse desde la justicia social, la equidad territorial y el reconocimiento de las comunidades como sujetos de derechos.
La paz, como lo han dicho las comunidades una y otra vez, no se impone con armas. Se construye con oportunidades, con diálogo y con la certeza de que el Estado llega para acompañar, no solo para controlar.