Arepa colombiana patrimonio: 450 recetas que tejen memoria
La arepa es mucho más que un alimento en Colombia. Es un acto de resistencia cotidiana, un refugio en la mesa y un hilo que teje la memoria de nuestros territorios. Según datos de Worldpanel by Numerator de 2025, el 85% de los colombianos la consume al menos una vez a la semana y su demanda creció un 12% en el último año. Sin embargo, la verdadera riqueza de este alimento emblemático reside en la diversidad de quienes lo preparan.
El cocinero e investigador José Luis Rivera se ha propuesto una tarea monumental: documentar los más de 450 tipos de arepas que existen en el país. Lo que comenzó como un plan para recopilar 200 recetas en sus viajes por los departamentos, se transformó en un mapa profundo de la cocina tradicional colombiana y de las comunidades que la sostienen.
Las manos que custodian el saber popular
Desde el principio, este ha sido un esfuerzo colectivo. Cuando los recursos propios se agotaron, Rivera acudió a la solidaridad y fue la comunidad la que respondió a través de una campaña de financiación colectiva en un Vaki.
La comunidad es la que está aportando, la gente que me sigue en redes sociales es la que está financiando el desarrollo de este proyecto.
Detrás de esta iniciativa también hay un equipo invaluable de productoras audiovisuales, antropólogas, profesoras de cocina y chefs, todas mujeres. Para Rivera, la visibilidad es una deuda histórica que tenemos con quienes han mantenido viva esta tradición.
Lo más importante de este proyecto es darle visibilidad a esos rostros que la gente no está muy acostumbrada a ver, a esas manos que son las que han trabajado todo el tiempo, las que tienen los saberes. Nadie les ha dado la oportunidad de visibilizar el trabajo tan importante que hacen, para mí eso es clave.
Son las mujeres rurales, campesinas y de los pueblos quienes han transmitido este conocimiento de generación en generación. Ellas son las verdaderas guardianas de nuestra identidad culinaria.
Durante la investigación me he encontrado con que las señoras se empoderan porque son las que tienen que comunicar esos saberes que se nos están perdiendo en la oralidad y si no difundimos esta información, la cocina tradicional se podría estar acabando.
Llegar a los rincones olvidados del país
La investigación ha revelado que Boyacá es el departamento con mayor variedad de arepas, gracias a su riqueza en tipos de maíz y diversidad de pisos térmicos. Pero el camino no ha sido fácil. Llegar a los lugares más apartados implica enfrentar la falta de vías y el olvido histórico de nuestros territorios, una dolorosa realidad que evidencia la profunda desigualdad entre lo urbano y lo rural. A pesar de las distancias y la mala infraestructura, cuando una comunidad lo invita a probar un nuevo tipo de arepa, Rivera llega.
Un sueño llamado Patrimonio de la Humanidad
La iniciativa cobra un nuevo sentido tras la propuesta de declarar la arepa venezolana como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en 2023, cuya resolución se conocerá en 2027. Rivera quiere enviar un folio para que la arepa colombiana también aspire a este reconocimiento global, no como una competencia entre naciones, sino como una justa reivindicación de nuestras raíces.
El primer gran paso será un libro con 200 recetas, seguido de una aplicación que reunirá las 450 recetas encontradas. Una apuesta por poner la tecnología al servicio de la memoria, para que el saber de nuestras comunidades nunca más quede en la sombra.