Vic Deal: El rap de Medellín que resiste al algoritmo
En tiempos donde la música se consume en fragmentos de segundos y los artistas corren tras las tendencias digitales, Vic Deal representa una resistencia silenciosa pero contundente. Desde su natal Turbo hasta las calles de Medellín, este rapero ha construido una propuesta que privilegia la profundidad sobre la inmediatez, la reflexión sobre el ruido.
Su historia es la de muchos jóvenes colombianos que encontraron en el hip hop no solo una forma de expresión, sino un camino de transformación personal y comunitaria. "Antes de que el rap se volviera sinónimo de métricas y pantallas, los discos se escuchaban completos", reflexiona Vic Deal, quien junto a sus compañeros de Afterclass celebra una década de trabajo colectivo.
La fuerza de la amistad como base creativa
Afterclass nació como un "parche" de amigos y se consolidó como un proyecto artístico que demuestra cómo la autenticidad puede ser el mejor antídoto contra las presiones del mercado. "Afterclass no existiría si no existiera esa amistad de por medio", explica Vic Deal. "Conocernos como amigos nos ha permitido conocernos como raperos, porque valida la realidad que cada quien retrata en su música".
Esta base humana se refleja en su nuevo álbum La Ausencia del Descanso, un título que resume su filosofía: "Es una declaración de principios. Nos caracteriza el trabajo constante, pero no duro, porque disfrutamos hacer música. Se vuelve algo casi obsesivo".
Resistencia cultural ante la dictadura del algoritmo
En un contexto donde la industria musical presiona por contenido inmediato, Afterclass ha elegido un camino diferente. "No creemos en la inmediatez. La inmediatez a muchos artistas les juega en contra", afirma Vic Deal. Su propuesta desafía la lógica del consumo rápido: "Nos gustan los álbumes, y un álbum requiere paciencia, autocriterio y un manejo maduro".
Esta resistencia no es nostálgica sino estratégica. "No buscamos viralidad; buscamos que se nos escuche y se nos entienda", explica. "Cada álbum tiene una estrategia completa: se cuidan los artes, se hace buena promoción, eventos de lanzamiento. Todo eso crea una tensión distinta".
El crecimiento del rap colombiano como fenómeno social
Vic Deal ha sido testigo y protagonista del crecimiento del hip hop nacional. "Antes los conciertos de rap se podían hacer en tres o cuatro ciudades; hoy muchos artistas pueden hacer ocho o diez fechas dentro del país", observa. Este crecimiento refleja no solo un fenómeno musical, sino cultural: el rap colombiano se está constituyendo como parte del ADN cultural del país.
"Hay un profesionalismo que incluye lo audiovisual, el derecho autoral y la parte legal", destaca. "Muchas figuras relevantes ya entienden que no es solo distribuir música, sino tener contratos justos y pagar lo que se debe pagar".
Música como proceso de construcción colectiva
La propuesta de Afterclass trasciende lo individual para convertirse en un proyecto de construcción colectiva. Sus presentaciones en vivo son espacios de encuentro donde "se crea una dinámica de intercambio fundamental". Próximamente llevarán su música a Europa, conectando con públicos diversos pero unidos por la búsqueda de autenticidad.
"Siempre hay alguien en otro lugar recorriendo un camino similar al nuestro", reflexiona Vic Deal. "Además, hay colombianos en todas partes del mundo, y ese suele ser un público importante".
En un país que necesita espacios de encuentro y diálogo, propuestas como la de Vic Deal y Afterclass demuestran que la cultura puede ser un territorio de resistencia creativa, donde la paciencia y la profundidad siguen teniendo lugar en medio del vértigo digital.