Singapur marca el camino hacia una regulación justa de las criptomonedas
La Autoridad Monetaria de Singapur ha dado un paso decisivo hacia la construcción de un sistema financiero digital más equitativo y seguro. En una medida que podría inspirar a países latinoamericanos como Colombia, el banco central asiático advierte sobre los riesgos de las monedas digitales no reguladas y propone un marco que prioriza la estabilidad por encima de la especulación.
Un llamado a la responsabilidad financiera
Durante el Singapore FinTech Festival, Chia Der Jiun, director gerente de la Autoridad Monetaria de Singapur (MAS), envió un mensaje claro: "las stablecoins no reguladas tienen un historial irregular en el mantenimiento de su paridad". Esta declaración resuena especialmente en América Latina, donde las comunidades más vulnerables han sido víctimas de esquemas financieros poco transparentes.
La comparación que hace Chia con las crisis de los fondos del mercado monetario de 2008 nos recuerda que los errores del pasado no pueden repetirse. La estabilidad financiera no es un lujo, sino una necesidad básica para las familias trabajadoras que buscan alternativas al sistema bancario tradicional.
Hacia un modelo inclusivo de regulación
El enfoque de Singapur establece criterios claros: solo las stablecoins completamente reguladas y respaldadas por reservas sólidas podrán funcionar como activos de liquidación seguros. Esta medida protege especialmente a los sectores más vulnerables de la sociedad, quienes no pueden permitirse perder sus ahorros en experimentos financieros mal regulados.
La MAS está preparando una legislación que exige respaldo de reservas y fiabilidad de canje como requisitos fundamentales. Esto significa que solo los emisores bien capitalizados y supervisados podrán operar, eliminando a los actores irresponsables que han causado tanto daño a pequeños inversores.
Lecciones para Colombia y la región
La iniciativa BLOOM (Borderless, Liquid, Open, Online, Multi-currency) de Singapur demuestra que es posible innovar sin sacrificar la protección ciudadana. Este modelo podría ser especialmente relevante para Colombia, donde el gobierno de Gustavo Petro ha mostrado interés en democratizar el acceso financiero.
Chia advierte que "sin una base sólida, la confianza puede desmoronarse rápidamente", una lección que resuena en territorios donde la desconfianza hacia las instituciones financieras tradicionales ha llevado a muchos a buscar alternativas arriesgadas.
Un futuro financiero más justo
La visión de Singapur va más allá de las stablecoins, explorando también las monedas digitales de bancos centrales y los pasivos bancarios tokenizados. Este enfoque integral reconoce que la transformación digital debe servir a todas las personas, no solo a los sectores privilegiados.
La cooperación regulatoria transfronteriza que propone Singapur podría abrir caminos para que países latinoamericanos trabajen juntos en la construcción de un sistema financiero digital más equitativo, donde la innovación tecnológica sirva para reducir las desigualdades en lugar de ampliarlas.
El mensaje es claro: la revolución financiera digital debe construirse sobre cimientos sólidos de justicia social y protección ciudadana. Singapur nos muestra que es posible avanzar hacia el futuro sin dejar a nadie atrás.