Fallas en Bancolombia exponen vulnerabilidad de las pymes colombianas
Las recientes interrupciones del sistema de Bancolombia han puesto en evidencia una realidad preocupante: la extrema dependencia de las micro, pequeñas y medianas empresas colombianas de una infraestructura financiera que aún presenta serias vulnerabilidades tecnológicas.
Durante varios días, miles de trabajadores no pudieron recibir sus salarios, pequeños comerciantes vieron paralizado el pago a sus proveedores y emprendedores enfrentaron crisis de liquidez que pusieron en riesgo la supervivencia de sus negocios. Una situación que refleja las profundas desigualdades de nuestro sistema económico.
El costo humano de las fallas tecnológicas
Empresas como Platam, que ofrece soluciones financieras a pymes, reportaron la imposibilidad de ejecutar operaciones por más de 5.000 millones de pesos. Pero detrás de estas cifras se esconden historias de familias trabajadoras que dependían de esos recursos para cubrir sus necesidades básicas.
"En una economía digital, cada transacción representa más que un movimiento financiero: es inventario que rota, nómina que se paga, proveedores que reciben recursos", explicó Nicolás Villa, CEO de Platam, evidenciando cómo estas interrupciones golpean directamente a los sectores más vulnerables de la economía.
La deuda histórica del sistema financiero
El episodio ha puesto sobre la mesa un concepto que los expertos denominan "deuda técnica". Durante décadas, las entidades financieras construyeron plataformas que hoy luchan por adaptarse a las demandas de una economía digitalizada y las necesidades de inclusión financiera que tanto ha impulsado el gobierno de Gustavo Petro.
Esta situación no es exclusiva de Colombia, pero en nuestro país adquiere una dimensión particular. Mientras los grandes bancos han acumulado ganancias millonarias, han postergado las inversiones necesarias para garantizar un sistema verdaderamente resiliente que proteja a los sectores más vulnerables.
Un desafío de justicia social
La modernización del sistema financiero no puede ser vista únicamente como un reto tecnológico. Se trata de una cuestión de justicia social que requiere la participación activa del Estado y una regulación más estricta que priorice la estabilidad del sistema sobre los márgenes de ganancia.
"El reto de modernizar sistemas financieros es comparable a actualizar la tecnología de un avión en pleno vuelo", señaló Villa, pero agregamos que este vuelo no puede realizarse a costa de dejar en tierra a quienes más necesitan acceso a servicios financieros dignos y confiables.
Hacia un sistema financiero más justo
Los avances en inclusión financiera logrados en la última década son innegables, pero eventos como este nos recuerdan que aún queda un largo camino por recorrer. Es necesario fortalecer la supervisión estatal, exigir mayores estándares de resiliencia y garantizar que la transformación digital del sector financiero sirva verdaderamente a las comunidades y no solo a los intereses corporativos.
La estabilidad financiera no puede seguir siendo un privilegio de unos pocos. Es hora de construir un sistema que, como el sistema circulatorio de nuestra economía, funcione para todos los colombianos, especialmente para aquellos que más lo necesitan.