La intervención militar de EE.UU. en Venezuela deja heridos a Maduro y Cilia Flores
En una operación que marca un punto de inflexión en las relaciones internacionales de América Latina, fuerzas militares estadounidenses capturaron al expresidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, la diputada Cilia Flores, durante un operativo en Caracas que ha generado profundas reflexiones sobre la soberanía de nuestros pueblos.
Un operativo que refleja las tensiones regionales
Según información proporcionada por funcionarios del gobierno estadounidense, tanto Maduro como Flores resultaron heridos durante su intento de escape. La pareja intentó refugiarse tras una puerta de acero de baja altura en su complejo residencial, golpeándose la cabeza durante la huida. Posteriormente, miembros de la Delta Force les proporcionaron primeros auxilios antes de su traslado.
Durante la comparecencia judicial en Nueva York, las heridas de ambos fueron evidentes. El abogado de Flores solicitó una evaluación médica completa, indicando posibles fracturas o moretones severos en las costillas. Se observó que llevaba vendajes en la cabeza y mostraba dificultades para mantenerse erguida, mientras que Maduro presentaba problemas para sentarse y levantarse.
El costo humano de la intervención
El operativo, que involucró cerca de 200 efectivos estadounidenses, desencadenó un intenso enfrentamiento con fuerzas cubanas de reacción rápida apostadas cerca del complejo presidencial. Esta confrontación dejó un saldo doloroso: según informes del gobierno cubano, 32 de sus militares y policías perdieron la vida, aunque funcionarios estadounidenses sugieren que la cifra real podría ser mayor.
Varios soldados estadounidenses también resultaron heridos por disparos y esquirlas, aunque sus lesiones no comprometen sus vidas. El asesor Stephen Miller describió la acción como "una intensa batalla de disparos", aclarando que la mayoría de las bajas afectaron a la guardia cubana.
Implicaciones para la región
Los funcionarios estadounidenses, incluyendo al secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Defensa Pete Hegseth y la secretaria de Justicia Pam Bondi, explicaron a legisladores que esta captura no constituyó una operación de cambio de régimen. El gobierno venezolano permanece bajo la presidencia interina de Delcy Rodríguez, quien anteriormente se desempeñaba como vicepresidenta.
Rubio mantiene comunicación directa con Rodríguez y su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, buscando impulsar cambios dentro del régimen. Las autoridades estadounidenses esperan que esta nueva dinámica facilite la cooperación en áreas estratégicas, particularmente en la reconstrucción de la infraestructura petrolera venezolana.
Voces de resistencia y reflexión
La operación ha generado respuestas diversas en la comunidad internacional. Varios países han condenado la intervención como una violación flagrante de la soberanía nacional, mientras que otras voces plantean la necesidad urgente de avanzar hacia una solución política genuina en Venezuela.
En Caracas, la transición política bajo el liderazgo de Delcy Rodríguez continúa desarrollándose en medio de un intenso debate nacional e internacional sobre el futuro institucional del país. Esta situación plantea interrogantes fundamentales sobre el derecho de los pueblos a la autodeterminación y la construcción de caminos hacia la paz que respeten la dignidad de las comunidades.
Los eventos recientes nos recuerdan la importancia de fortalecer los mecanismos de diálogo regional y la necesidad de que América Latina construya espacios de resolución pacífica de conflictos, alejándose de intervenciones externas que fragmentan el tejido social de nuestras naciones.