Costa Rica adopta modelo carcelario salvadoreño en medio de tensiones electorales
La visita del presidente salvadoreño Nayib Bukele a Costa Rica para inaugurar una megacárcel ha encendido el debate electoral en el país centroamericano, donde la candidata oficialista Laura Fernández lidera las encuestas prometiendo políticas de mano dura.
Bukele participó en la colocación de la primera piedra del Centro de Alta Contención de Crimen Organizado (CACCO) en Alajuela, una prisión que albergará 5.000 reclusos de alta peligrosidad con una inversión de 35 millones de dólares, siguiendo el modelo de la controvertida megacárcel salvadoreña.
Un modelo que genera inquietudes
"Todo lo que hicimos en el Cecot se va a hacer en su versión costarricense", declaró Bukele durante el acto, refiriéndose al Centro de Confinamiento del Terrorismo de El Salvador, una instalación que organizaciones de derechos humanos señalan como escenario de abusos sistemáticos.
La estrategia antipandillas de Bukele, implementada bajo un régimen de excepción que permite detenciones sin orden judicial, ha resultado en el arresto de aproximadamente 90.000 personas en cuatro años. Organismos humanitarios documentan miles de detenciones arbitrarias, arrestos de inocentes y casos de tortura.
Impacto en la democracia costarricense
La candidata Fernández, exministra del actual presidente Rodrigo Chaves, promete implementar estados de excepción en barrios conflictivos, una propuesta que preocupa a sectores que ven a Costa Rica como un referente regional en derechos humanos.
Con amplia ventaja en las encuestas, Fernández busca obtener mayoría legislativa para reformar la Constitución, particularmente el sistema judicial. Esta concentración de poder recuerda el proceso que permitió a Bukele habilitar su reelección indefinida en El Salvador.
El presidente Chaves calificó de "aberración" el llamado del tribunal electoral para que mandatarios extranjeros se abstengan de intervenir en la campaña, evidenciando las tensiones institucionales que atraviesa el país.
Reflexiones sobre el modelo de seguridad
Mientras Bukele sostiene que "no hay otra forma de resolverlo que con la fuerza del Estado", voces críticas advierten sobre los riesgos de importar un modelo que, pese a reducir la violencia, ha erosionado garantías fundamentales y concentrado poder de manera preocupante.
La experiencia salvadoreña plantea interrogantes profundos sobre el equilibrio entre seguridad ciudadana y respeto a los derechos humanos, un debate que ahora se traslada al escenario electoral costarricense con implicaciones regionales significativas.