Ley nuclear: una esperanza para tratar el cáncer en Colombia
La aprobación de la Ley nuclear en el Senado abre una puerta concreta para miles de familias colombianas que enfrentan el cáncer. Con la creación de la Agencia Nacional de Energía Nuclear, el país dará un paso hacia la soberanía sanitaria y la producción propia de insumos médicos que hoy dependen del exterior.
Radiofármacos: del extranjero al territorio colombiano
La Ley, aprobada por unanimidad en sus cuatro debates, permitiría avanzar hacia la construcción de un reactor nuclear de investigación capaz de producir radiofármacos. Estos insumos son fundamentales para el diagnóstico y tratamiento del cáncer, una enfermedad que se ha consolidado como la segunda causa de muerte en Colombia, con aproximadamente 118.000 nuevos casos al año y cerca de 57.000 muertes asociadas.
Para las comunidades más vulnerables, la falta de acceso oportuno a tecnologías especializadas es una realidad dolorosa. Muchos diagnósticos se realizan en etapas tardías, cuando las probabilidades de éxito en los tratamientos ya se han reducido considerablemente. La dependencia de insumos importados eleva los costos, genera retrasos en la atención y profundiza las desigualdades en el acceso a servicios de salud de alta complejidad.
Un consenso que da esperanza
En medio de la polarización que vive el país, la aprobación de esta ley representa un hecho político excepcional. El proyecto fue celebrado desde Juan Espinal, del Centro Democrático, hasta Mar Pizarro, del Pacto Histórico, y Jennifer Pedraza, de Dignidad y Compromiso. La salud puede ser un territorio de encuentro.
«La aprobación de esta ley representa un hecho político excepcional en medio de la polarización que vive hoy el país. El proyecto fue aprobado por unanimidad en sus cuatro debates, sin votos en contra», afirmó Camilo Prieto Valderrama, director de la Red Nuclear Colombiana.
Prieto destacó que la ley es fruto de «cuatro años de esfuerzo, generar consenso entre los partidos de Gobierno, oposición, institucionalidad, ministerios y organismos internacionales». Un camino que, agregó, «beneficiará a colombianos que ya estamos disfrutando de este maravilloso país y a generaciones que todavía no han nacido».
Soberanía sanitaria y justicia territorial
Colombia es el único país de América Latina que cuenta con un reactor nuclear de investigación que no produce isótopos con aplicaciones médicas o industriales. Esta realidad debe cambiar, especialmente cuando las comunidades rurales y las poblaciones más alejadas de los centros urbanos son las que más sufren por la falta de acceso a tratamientos oportunos.
La producción nacional de radiofármacos podría reducir costos, acortar tiempos de espera y contribuir a cerrar las brechas territoriales en salud. Se trata de un paso hacia la justicia social, donde el derecho a la salud no dependa de la capacidad de importar insumos desde otros países.
Experiencia y compromisos internacionales
Colombia ha construido experiencia en asuntos nucleares durante varias décadas y actualmente cuenta con 24 tratados internacionales relacionados con el uso seguro de materiales radiactivos, seguridad radiológica y no proliferación nuclear. Según el Ministerio de Minas y Energía, este marco ha permitido fortalecer las capacidades institucionales del país y posicionarlo como referente regional.
En una convención celebrada en Viena, Austria, a finales de mayo, se destacó la consolidación del Nuclear Energy Program Implementing Organization (NEPIO), un mecanismo encargado de coordinar los análisis técnicos, regulatorios e institucionales para evaluar la viabilidad de incorporar energía nuclear en Colombia.
«Estamos construyendo una hoja de ruta seria, técnica y alineada con los más altos estándares internacionales para que el país pueda tomar decisiones informadas sobre su futuro energético», afirmó Juan Carlos Bedoya, jefe de la Oficina de Asuntos Regulatorios y Empresariales del Ministerio de Minas y Energía.
Desmentir mitos, construir confianza
Alrededor de la energía nuclear existen muchos mitos. Shirly Rodríguez, consultora nuclear en la Secretaría de Energía de Estados Unidos, ha explicado que si bien existen referentes a los que se les atribuye una percepción negativa, como Fukushima, Three Mile Island y Chernobyl, la energía nuclear es la que menos muertes ha provocado en toda su historia.
Sin embargo, es necesario que este avance se construya con transparencia, participación ciudadana y garantías de seguridad. Las comunidades deben ser parte del diálogo y estar informadas sobre los beneficios y los riesgos. La soberanía sanitaria no puede construirse sin confianza social.
La Ley nuclear abre una oportunidad histórica para que Colombia dé un paso hacia la producción de insumos médicos que salvan vidas. Que este consenso político se traduzca en acceso real y oportuno para quienes más lo necesitan, especialmente en los territorios donde la salud sigue siendo una deuda pendiente.