El aeropuerto que le cambió la cara al Oriente antioqueño: empleo, educación y un sueño compartido
Hace cuarenta años, cuando el presidente Belisario Betancur aterrizó en el recién inaugurado aeropuerto José María Córdova, unas 5.000 personas llegaron a Rionegro solo para ver la obra. Nadie imaginaba entonces que esa pista sería la semilla de una transformación que hoy toca la vida de miles de familias en nueve municipios del Oriente antioqueño.
Hoy, el José María Córdova es el segundo aeropuerto más importante de Colombia. En 2025 movilizó 14,5 millones de pasajeros, de los cuales 4,2 millones fueron internacionales. Pero estos números no cuentan la historia completa. Detrás de ellos hay un ecosistema que genera empleo, impulsa la educación técnica y teje redes de cooperación entre comunidades que antes vivían de espaldas.
Un crecimiento que desbordó los planes
El Plan Maestro de 2016 proyectaba alcanzar el volumen actual de pasajeros para 2036. Llegó una década antes. La terminal opera hoy entre el 133% y el 140% de su capacidad diseñada, lo que se traduce en filas de hasta 45 minutos en controles de seguridad y esperas migratorias de hasta cuatro horas para viajeros internacionales.
Para responder a esta presión, el Gobierno Nacional aprobó un paquete de 26 obras de optimización con una inversión de 164.000 millones de pesos. Pero Sara Ramírez Restrepo, gerente general de Airplan, la concesión que opera el aeropuerto, advierte que en dos o tres años esa capacidad ampliada también estará al límite.
El horizonte de mediano plazo contempla la construcción de un nuevo edificio terminal y, más adelante, una segunda pista, con una inversión estimada de 196,9 millones de dólares. La meta para 2055 es movilizar 40 millones de pasajeros al año. El alcalde de Rionegro, Jorge Rivas, ya trabaja en la actualización del Plan de Ordenamiento Territorial para proteger el cono de aproximación y reservar el polígono donde se construirá esa segunda pista.
Más que pasajeros: la carga que sostiene la economía regional
El aeropuerto no solo conecta personas. Es la puerta de entrada y salida de buena parte del comercio exterior de Antioquia. En 2024, la región movilizó más de 67 millones de kilogramos de carga por esta vía, con un valor superior a los 4.000 millones de dólares. Las flores siguen siendo el producto insignia por peso, con 61 millones de kilogramos exportados. Los metales y piedras preciosas lideran por valor, con 3.543 millones de dólares.
La cercanía de Medellín a centros comerciales como Houston o Miami, sumada a una menor congestión frente a Bogotá, permite que operar vuelos hacia Estados Unidos desde el Oriente antioqueño sea entre 25% y 30% más económico que hacerlo desde El Dorado. Como dice Javier Andrés Benítez Ríos, gerente del aeropuerto: “Antioquia dejó de ser el segundo aeropuerto para ser el aeropuerto que entiende negocios regionales”.
El centro de mantenimiento que pone a Rionegro en el mapa mundial
Si hay un símbolo del salto que está dando la región, es la llegada de MRO Holdings, una de las empresas de mantenimiento de aeronaves más importantes del mundo. Opera el centro que Avianca construyó en Rionegro en 2016, con una inversión inicial de 50 millones de dólares y el acompañamiento técnico de Lufthansa Technik.
El centro tiene 44.300 metros cuadrados construidos, un hangar de 8.400 metros cuadrados sin columnas centrales, y capacidad para atender simultáneamente cinco aviones de pasillo único o dos de fuselaje ancho. Cuenta con certificaciones de la Aeronáutica Civil de Colombia, la FAA de Estados Unidos y la EASA de Europa. Produce desde componentes plásticos por inyección hasta mantenimiento de botes salvavidas. Producir localmente una pieza que en el mercado internacional cuesta 10 dólares aquí sale por apenas 1 dólar, un ahorro del 90%.
Con la llegada de MRO Holdings, el proyecto entra en una nueva fase de expansión, respaldada por la Zona Franca Permanente Especial de Servicios Rionegro, inaugurada en enero de 2026. Con una inversión superior a 46.500 millones de pesos, genera 370 empleos formales directos y vincula a más de 800 trabajadores. El alcalde Rivas lo resume así: “La llegada de MRO Holdings nos pone retos enormes, no solamente a Rionegro, sino a Antioquia y al país. El mercado norteamericano y el de Centroamérica ya están saturados para MRO. Acá lo que se hace es ampliar la oferta hacia aviones europeos”.
Educación técnica: la apuesta que hizo posible el sueño
Sara Ramírez recuerda que la llegada de esta industria no fue casualidad. En 2016, cuando Avianca decidía en cuál región establecería su hub de mantenimiento, el Oriente antioqueño se jugó la carta de la formación técnica. “Nosotros presentamos una propuesta conjunta, en la que participaron el Sena, las universidades y las escuelas de idiomas. Ellos supieron que, aunque en ese momento no lograran la oferta de empleados que requerían rápidamente, la iban a encontrar. Eso fue determinante”, cuenta.
Hoy la subregión cuenta con 26.391 estudiantes matriculados en educación superior, una cifra que crece más rápido que en Antioquia y Bogotá juntas. La Universidad de Antioquia ofrece, desde su campus en El Carmen de Viboral, el único pregrado de Ingeniería Aeroespacial del país, con 17 egresados y más de 200 estudiantes activos. El Sena tiene programas técnicos especializados en mantenimiento de aeronaves, con una bodega de prácticas dentro de la Zona Franca. En 2024 se graduaron 81 técnicos en esa área, un perfil crítico para sostener el crecimiento del hub.
Según Boeing, Latinoamérica necesitará 135.000 nuevos profesionales de la aviación al año 2043, entre pilotos, técnicos y tripulantes de cabina. El Oriente antioqueño se perfila como un semillero de ese talento.
Una feria que abre puertas al mundo
Cada dos años, Rionegro es sede de la Feria Aeronáutica Internacional F-AIR, la más grande de Colombia y una de las principales de América Latina. Su decimotercera edición será el 11 de julio de 2027. En su versión más reciente, la feria concretó 516 citas de negocios en cuatro días. Se firmaron acuerdos entre Ecopetrol y la Aeronáutica Civil para el desarrollo de combustibles sostenibles, y se avanzó en la regulación de sistemas aéreos no tripulados con aplicaciones en agricultura, logística y atención de emergencias.
El alcalde Rivas destaca: “Ha transformado realmente la visión de Rionegro, porque eso atrae inversionistas de todo el mundo”. Las entradas cuestan entre 30.000 y 100.000 pesos, y se pueden disfrutar shows aéreos de los supersónicos aviones Kfir de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, el equipo acrobático Arpía 51, paracaidismo, drones y conferencias.
El reto de crecer juntos como región
El impacto del ecosistema aeronáutico va mucho más allá del aeropuerto. Airplan calcula cerca de 12.500 empleos directos relacionados con la operación, y unos 30.000 más en industrias derivadas. La Cámara de Comercio del Oriente Antioqueño contabilizó 827 empresas del sector aeroespacial en la región, que generan 7.655 empleos asociados, equivalentes al 4,16% de todo el empleo de la subregión.
Pero el verdadero salto, el que puede convertir al Oriente antioqueño en un hub regional que compita de tú a tú con Bogotá, depende de algo más que infraestructura. Sara Ramírez lo plantea con claridad: “Tener o no conexión es un elemento determinante en la decisión de dónde se establece una industria. Nosotros tenemos que buscar cada día más conexiones con distintos lugares del mundo. En la industria de la aviación todo es escaso: hay escasez de pilotos, de tripulantes, de sitios de mantenimiento. Quien ofrece el servicio asegura mercado”.
El alcalde Rivas coincide y va más allá: “No somos municipios aparte; somos nueve municipios del Oriente antioqueño que tenemos que articularnos adecuadamente para generar mayor valor territorial. El reto es que las entidades entiendan que debemos unirnos como una región aeroportuaria, bajo una dirección clara”.
Ese es, en el fondo, el reto que enfrenta el Oriente antioqueño en los próximos años: no basta con tener el segundo aeropuerto más importante del país, ni con haber atraído a una de las mayores empresas de mantenimiento aeronáutico del mundo. El verdadero salto dependerá de que todos los municipios entiendan que su futuro económico ya no se piensa municipio por municipio, sino como una sola región que despega, o se queda en tierra, junta.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos empleos genera el ecosistema aeronáutico en el Oriente antioqueño?
Airplan calcula cerca de 12.500 empleos directos relacionados con la operación del aeropuerto, y unos 30.000 empleos más en industrias derivadas. La Cámara de Comercio del Oriente Antioqueño contabiliza 7.655 empleos asociados al sector aeroespacial, equivalentes al 4,16% del empleo de la subregión.
¿Qué obras se están haciendo para ampliar la capacidad del aeropuerto?
El Gobierno Nacional aprobó un paquete de 26 obras de optimización con una inversión de 164.000 millones de pesos. A mediano plazo, se contempla la construcción de un nuevo edificio terminal y una segunda pista, con una inversión estimada de 196,9 millones de dólares, para pasar de 28 a 43 operaciones por hora hacia 2040.
¿Qué papel juega la educación en este crecimiento?
La subregión cuenta con 26.391 estudiantes de educación superior. La Universidad de Antioquia ofrece el único pregrado de Ingeniería Aeroespacial del país, y el Sena gradúa técnicos en mantenimiento de aeronaves. Según Boeing, Latinoamérica necesitará 135.000 nuevos profesionales de la aviación al año 2043.
¿Cómo se benefician las comunidades locales de este desarrollo?
El aeropuerto ha transformado la vocación económica de Rionegro, que pasó de ser un municipio histórico a un centro de servicios y logística. Genera empleo formal, atrae inversiones, impulsa la formación técnica y fomenta la articulación entre nueve municipios del Oriente antioqueño para construir un futuro compartido.