El grito de Serankwa: la primera película en lengua Iku que nace de la sabiduría ancestral de la Sierra Nevada
La Sierra Nevada de Santa Marta, ese territorio sagrado donde la montaña más alta del mundo mira de frente al mar, acaba de ser testigo de un hito cinematográfico sin precedentes. El grito de Serankwa se convirtió en el primer largometraje de ficción hablado en un 98% en lengua Iku, una obra que une la sabiduría ancestral con el cine para enviar un mensaje urgente al mundo: la Tierra necesita ser sanada.
El rodaje terminó en los últimos días en distintas locaciones de la Sierra Nevada, y la película ya cuenta con distribución en Colombia y Latinoamérica a través de Cineplex. Detrás de esta producción está Cinequipos, liderada por Daylín Vega, con la dirección de Yull Nuñez, un cineasta que pasó de componer historias vallenatas en Valledupar a retratar la cosmogonía de los pueblos originarios a través del lente.
¿Qué significa Serankwa para los pueblos de la Sierra Nevada?
Serankwa es el Dios creador en la cosmogonía de los cuatro pueblos que habitan la Sierra Nevada de Santa Marta: los Iku (Arhuacos), Kankuamo, Kogui y Wiwa. Para ellos, este territorio es El corazón del mundo, un lugar sagrado donde habitan los hermanos mayores, guardianes de un equilibrio ancestral que hoy se encuentra amenazado.
Más que una producción audiovisual convencional, esta película nace como un pagamento cinematográfico, un acto espiritual desarrollado en comunión entre realizadores no indígenas y las autoridades tradicionales de la comunidad Iku. La historia aborda la imperfección humana, las relaciones de amistad, el bien, el mal y la necesidad crítica de restaurar el vínculo entre el hombre y la naturaleza.
¿Cómo se logró filmar en lugares donde nunca habían entrado cámaras?
El rodaje enfrentó desafíos propios de la geografía, el clima y el acceso a parajes sagrados donde jamás se había permitido la entrada de cámaras. Este logro fue posible gracias a las consultas espirituales realizadas con los mamus y líderes tradicionales, quienes autorizaron la presencia del equipo en esos territorios protegidos.
La motivación del proyecto se remonta a años de cercanía del director con el territorio y a las movilizaciones indígenas en defensa de la Sierra Nevada frente a proyectos extractivos. “Entendí que, como bunachi (hombre no indígena), lo que tenía que hacer era ayudar a mandar el mensaje, no solamente al gobierno, sino también al mundo entero sobre la conservación del territorio en la Sierra Nevada de Santa Marta”, explica Yull Nuñez.
“Este territorio tiene una historia ancestral que comulga con el arraigo cultural de las cuatro comunidades. Mi papel era ayudar a mis hermanos mayores a llevarle al mundo un mensaje de preservación de su territorio y su cultura”, agrega el director.
Una película que une a la comunidad en medio de tensiones
En un contexto marcado por tensiones internas dentro de la zona, el filme se transformó en un espacio de diálogo e integración inesperado para la propia comunidad. La producción contó con un equipo plural y diverso, integrado por colectivos locales como Yosokwi, documentalistas como Amado Villa-Faña, y miembros de comunidades afrodescendientes, palenqueras, firmantes de paz y población LGBTQ+.
Esta sinergia colectiva ha llevado a la película a ser reconocida y apoyada por el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC 2024) y el Fondo de Equidad Racial (ERA) de Manos Visibles. Además, el proyecto ha transitado por espacios de industria como Sapcine, el FICCI, el Festival de Lenguas Originarias en Perú, el Toolbox de la Berlinale 2025 y residencias de guion en España y Colombia.
¿Qué mensaje busca transmitir esta película al mundo?
Para Nuñez, la producción busca renunciar al ego antropomórfico para recordar el valor de la naturaleza como un ser vivo. “Nosotros no vemos esta película como nuestra, sino como una película del territorio que pretende mandar un mensaje no desde un señalamiento ético ni moral, sino desde un punto de vista reflexivo que nos invita a renacer en la vida de todo un ecosistema que se llama El corazón del mundo”, concluye el director.
Con un elenco principal y equipo técnico conformado por talentos nativos de la etnia Iku, que coexisten con actores de trayectoria profesional, El grito de Serankwa se posiciona como un hito para la cinematografía nacional y un ejemplo de cómo el arte puede ser un puente para la preservación cultural y ambiental.
Preguntas frecuentes sobre El grito de Serankwa
¿Cuándo se estrena la película?
La película terminó su rodaje recientemente y se encuentra en etapa de posproducción. Una vez finalizada, será distribuida en Colombia y Latinoamérica por Cineplex. Aún no se ha anunciado una fecha oficial de estreno.
¿Dónde se filmó la película?
El rodaje se realizó en distintas locaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, en el territorio ancestral de los pueblos Iku, Kankuamo, Kogui y Wiwa, incluyendo parajes sagrados donde nunca antes se había permitido el ingreso de cámaras.
¿Qué es un pagamento cinematográfico?
Es una forma de entender la creación audiovisual como un acto espiritual y de reciprocidad con el territorio y sus guardianes tradicionales. En este caso, la película nació en comunión con las autoridades indígenas y los mamus, quienes guiaron el proceso desde la cosmogonía ancestral.