Zverev, el gigante que encontró su camino hacia la gloria en Nueva York
El alemán Alexander Zverev, primer sembrado del Abierto de Estados Unidos, selló la noche del miércoles su boleto a las semifinales del torneo neoyorquino. Con una victoria sólida sobre el neerlandés Botic van de Zandschulp (6-2, 7-5 y 6-1), el tenista de 29 años sigue escribiendo una temporada de ensueño, la misma que ya le regaló su primera corona de Grand Slam en Roland Garros.
Zverev se convirtió en el único jugador del circuito en alcanzar las semifinales de los cuatro torneos grandes este año. Un logro que solo ocho tenistas habían conseguido antes que él, y que ahora lo coloca a dos victorias de un título que muchos consideran justo premio a su constancia y resiliencia.
¿Contra quién jugará Zverev en las semifinales del US Open?
El alemán se medirá ante el ruso Karen Khachanov, número 50 de la ATP, a quien ha vencido en seis de sus nueve enfrentamientos previos. Entre esos triunfos destaca la final de los Juegos Olímpicos de Tokio 2021, un recuerdo que alimenta la confianza del europeo de cara a este duelo.
En la otra llave, los estadounidenses Ben Shelton y Frances Tiafoe protagonizarán una semifinal vibrante. La ausencia de los dos grandes favoritos, Jannik Sinner y Carlos Alcaraz, deja el cuadro completamente abierto y convierte a Zverev en uno de los principales candidatos al título.
El camino de Zverev: de los apuros iniciales a la confianza plena
El propio Zverev reconoció que sus primeras rondas no fueron sencillas. “En las dos primeras rondas, que no jugué bien, pude confiar en mi estado físico más que en otros torneos al ser al mejor de cinco sets”, confesó el alemán. “Luego he ido jugando mejor y estoy contento de estar en semifinales aunque quiero llegar más lejos”.
Su partido ante Van de Zandschulp, un jugador que en su historial presume de victorias ante Alcaraz, Djokovic y Nadal, tuvo un solo momento de tensión. En el segundo set, el neerlandés llegó a tener una pelota de set con ventaja de 5-4, pero Zverev respondió con temple y lo obligó a fallar en un largo intercambio. A partir de ahí, el alemán tomó el control total del partido y cerró la historia con autoridad.
El debate que sacude al US Open: partidos que terminan de madrugada
La victoria de Ben Shelton sobre Carlos Alcaraz, que concluyó a las 3:34 de la madrugada, reavivó una discusión que crece cada año: los horarios extremos del torneo. Fue el partido que terminó más tarde en los 145 años de historia del US Open, y ya son cuatro los encuentros que superaron las dos de la mañana en esta edición.
La legendaria Martina Navratilova fue contundente: “Algo tiene que cambiar. Esto no está bien y no es normal”. La extenista propone limitar la sesión nocturna a un solo partido de individuales, además de un duelo de dobles, para evitar que las jornadas se extiendan hasta el amanecer.
Tim Henman, extenista británico y analista para Sky Sports, entiende la complejidad del asunto. “Necesitamos las sesiones nocturnas, son icónicas para este evento. Pero también creo que debería haber algo parecido a horarios de inicio protegidos”, señaló.
¿Debe el tenis reducir sus partidos a tres sets?
El debate no se limita a los horarios. Algunas voces, como el podcaster deportivo Bill Simmons, sugieren cambios más radicales: “Los partidos de tenis duran demasiado. Creo que deberían plantearse seriamente cambiar los sets de seis juegos a cinco para ganar el set”.
Andrew Abdo, director ejecutivo del organismo que organiza el Abierto de Australia, también dejó entrever que los Grand Slams podrían explorar formatos más cortos en las primeras rondas masculinas.
Sin embargo, Frances Tiafoe, semifinalista del torneo, defiende la tradición con pasión: “¿Me encantan los partidos a cinco sets? Absolutamente no. Pero es tenis. Crecí viendo cantidad de partidos increíbles a cinco sets. Novak-Rafa, Federer-Rafa, épicos duelos a cinco sets que duran horas y horas. Esa es la historia de este deporte”.
Un torneo que busca su equilibrio entre espectáculo y bienestar
El US Open enfrenta un desafío profundo: mantener su esencia festiva y nocturna sin sacrificar la salud de los jugadores ni la calidad del espectáculo. La discusión está abierta y las soluciones no son sencillas, pero lo que queda claro es que el tenis, como tantos otros ámbitos de la vida, necesita encontrar puntos de encuentro entre la tradición y las nuevas realidades.
Mientras tanto, Zverev sigue adelante, demostrando que la perseverancia y el trabajo silencioso pueden abrir puertas incluso cuando todo parece cuesta arriba. Su historia es un recordatorio de que los caminos hacia la cima rara vez son rectos, pero siempre son posibles.