Medellín selló el 20 de octubre de 2026, durante la Climate Week Biodiversity, un acuerdo inédito para proteger las cuencas que abastecen de agua a más de cuatro millones de personas en el Valle de Aburrá, el Oriente y el Norte antioqueños. El Gran Pacto Territorial por la Seguridad Hídrica, impulsado por la Alcaldía de Medellín, tendrá una vigencia inicial de diez años y contempla metas que se revisarán cada dos años.
Según lo informado por www.elcolombiano.com, el pacto reúne a entidades públicas, empresas privadas, universidades, organizaciones ambientales y comunidades alrededor de un objetivo compartido: garantizar que el agua, ese bien común que da vida a los territorios, siga fluyendo para las generaciones venideras. Las acciones se concentrarán en las cuencas de los ríos Aburrá, Grande, Negro y Arma.
Un acuerdo construido desde los territorios
El pacto contempla acciones de conservación y restauración de ecosistemas, uso eficiente y acceso equitativo al agua, calidad y saneamiento, adaptación al cambio climático, gestión del riesgo y educación ambiental. También prevé mecanismos de financiación sostenible, participación ciudadana e incentivos para quienes cuidan las cuencas abastecedoras, un reconocimiento directo a las familias campesinas que históricamente han protegido estos territorios.
La secretaria de Medio Ambiente de Medellín, Marcela Ruiz Saldarriaga, destacó que la variabilidad climática exige una respuesta articulada entre los distintos sectores de la sociedad. Para ella, la unión de esfuerzos es la clave para adaptarse y ser resilientes frente a un clima que ya no perdona la desidia.
«Juntarnos, empresa privada, academia, ciudadanía y, por supuesto, la Alcaldía de Medellín hace la diferencia en una ruta donde tenemos muchas soluciones, donde hay cosas sucediendo, ya que si se conectan y se articulan van a ser más potentes, nos van a dar mucha capacidad de adaptarnos y ser más resilientes», afirmó Ruiz Saldarriaga.
Resultados que ya se sienten en las cuencas
Este pacto no nace de cero. Según el Distrito, cerca de 6.800 hectáreas ya han sido objeto de intervenciones ambientales, se han sembrado más de 300.000 árboles y se han protegido más de 1.000 nacimientos de agua. A esto se suman 650 acuerdos voluntarios de conservación, la vinculación de cerca de 1.000 familias campesinas y más de 2.000 encuentros de educación ambiental y gobernanza territorial.
La Corporación CuencaVerde, el Fondo de Agua de Medellín y el Valle de Aburrá creado en 2013, ha sido uno de los motores silenciosos de este proceso. Su directora ejecutiva, María Claudia de la Ossa Posada, señaló que el propósito del pacto es transformar los compromisos institucionales en acciones concretas de protección, restauración, monitoreo y educación ambiental.
Para orientar las decisiones, también funciona una red de monitoreo hídrico con 70 puntos en las cuencas que alimentan los embalses Riogrande II y La Fe. La información recogida permite seguir de cerca las condiciones del recurso y priorizar las intervenciones según las necesidades de cada territorio.
Agua, comunidades y paz territorial
Para quienes creemos que la defensa del agua es también una defensa de la vida y de la paz territorial, este tipo de acuerdos representan una esperanza concreta. Cuando las comunidades rurales y urbanas se sientan a la misma mesa con la academia, las empresas y el Estado, se tejen lazos que fortalecen el tejido social y reducen las desigualdades que históricamente han golpeado a las zonas rurales de Antioquia.
El proceso partirá del Plan Táctico de Seguridad Hídrica, con tres líneas estratégicas: gestión del conocimiento e inteligencia socioecológica; articulación multisectorial para la gobernanza multinivel; e intervenciones con propósito y retorno. Tras la firma, se conformará un comité asesor, presidido por un representante del Distrito, junto con mesas técnicas para cada eje estratégico que definirán metas, indicadores, responsables y cronogramas.
Las organizaciones firmantes deberán incorporar la seguridad hídrica en sus procesos de planificación, compartir información y aportar capacidades, recursos o acciones para cumplir los compromisos. La palabra, esta vez, viene acompañada de deberes.
Preguntas frecuentes sobre el pacto por el agua de Medellín
¿Qué es el Gran Pacto Territorial por la Seguridad Hídrica?
Es un acuerdo firmado en octubre de 2026 entre la Alcaldía de Medellín, empresas, universidades, organizaciones ambientales y comunidades para proteger las cuencas que abastecen de agua a más de cuatro millones de personas en el Valle de Aburrá, el Oriente y el Norte antioqueños.
¿Cuánto durará el pacto y cuáles son sus cuencas prioritarias?
El pacto tiene una vigencia inicial de diez años, con revisión de metas cada dos años, y concentra sus acciones en las cuencas de los ríos Aburrá, Grande, Negro y Arma.
¿Qué resultados había antes de la firma?
Según el Distrito, ya se habían intervenido cerca de 6.800 hectáreas, sembrado más de 300.000 árboles, protegido más de 1.000 nacimientos de agua y firmado 650 acuerdos voluntarios de conservación con cerca de 1.000 familias.
