La Tierra se está calentando a una velocidad que la humanidad no había registrado antes. Un estudio del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK), difundido a comienzos de noviembre de 2026, confirmó que desde 2015 el planeta viene ganando temperatura a un ritmo cercano a 0,35 °C por década, casi el doble del promedio observado entre 1970 y 2015.
La noticia, recogida por Semana.com y por medios internacionales como ScienceDaily, llega en un momento delicado para Colombia y para los pueblos que menos han contribuido a la crisis climática pero que más la sufren: campesinos, comunidades indígenas y habitantes de territorios golpeados por sequías, inundaciones y olas de calor cada vez más largas.
Qué encontraron los científicos
El equipo del PIK revisó cinco registros internacionales de temperatura: los de la NASA, la NOAA, Berkeley Earth, HadCRUT y ERA5. La pregunta era sencilla y enorme a la vez: ¿está el planeta calentándose más rápido, o lo que vemos es solo un vaivén pasajero de la naturaleza?
Para responderla, los investigadores separaron el calentamiento sostenido de los efectos temporales que pueden disfrazar la tendencia real. Fenómenos como El Niño, las erupciones volcánicas y las variaciones de la actividad solar mueven las temperaturas durante periodos cortos y pueden confundir el diagnóstico.
Grant Foster, experto en estadística y coautor del estudio, explicó el método con una imagen clara: filtraron las influencias naturales conocidas de los datos de observación, de modo que se reduce el ruido y la señal del calentamiento a largo plazo queda más visible.
Después de ese filtro, la aceleración apareció con una certeza estadística superior al 98 por ciento, y se mantuvo en todos los conjuntos de datos examinados, sin importar el método de análisis elegido. Stefan Rahmstorf, investigador del PIK y autor principal, dijo que los datos ajustados muestran una aceleración del calentamiento global desde 2015 consistente en todos los registros revisados.
Por qué importa para las comunidades de Colombia
El hallazgo no es solo una cifra en un informe. Para el campo colombiano, la aceleración del calentamiento significa cosechas más frágiles, ríos con menos agua y familias desplazadas por climas que ya no reconocen. Los pueblos pesqueros del Caribe, los agricultores de montaña y los guardabosques de la Amazonía llevan años contando lo que los satélites ahora confirman: el clima cambió de ritmo.
Colombia firmó el Acuerdo de París y en las conferencias climáticas ha defendido con voz propia la urgencia de proteger la Amazonía y de reconocer a los territorios como aliados de la vida. Este estudio le da la razón a quienes insisten en que la transición energética no puede esperar, y también le pone un reloj encima.
Los investigadores advierten que, si se mantiene el ritmo de la última década, el límite de 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales podría superarse de manera sostenida antes de 2030. Rahmstorf lo dijo sin rodeos: si continúa el ritmo de los últimos diez años, se superará a largo plazo el límite del Acuerdo de París antes de 2030.
Los años más calurosos de la historia registrada
El estudio también examinó los registros de 2023 y 2024, dos años que alcanzaron temperaturas excepcionalmente altas. Aunque los investigadores descontaron los efectos naturales, ambos siguieron siendo los años más calurosos de los registros instrumentales, como también informó PreventionWeb al difundir el hallazgo.
Ese dato duele en los barrios populares, donde una ola de calor no es una estadística sino una noche sin dormir en un cuarto de lata. Duele en las veredas donde la lluvia llegó tarde y la siembra se perdió. La crisis climática golpea primero a quienes menos recursos tienen para protegerse, y por eso la respuesta debe ser tan social como científica.
La decisión sigue siendo nuestra
El estudio confirma la aceleración, aunque no determina por sí solo todas sus causas. Sí deja claro, en cambio, que el futuro de las temperaturas depende de las decisiones que se tomen frente a las emisiones contaminantes. Rahmstorf lo resumió: la velocidad a la que la Tierra siga calentándose depende, en última instancia, de la rapidez con la que reduzcamos a cero las emisiones globales de CO₂ procedentes de combustibles fósiles.
Aquí hay una responsabilidad compartida y desigual al mismo tiempo. Los países que más petrolizaron sus economías y más carbono emitieron no son los que hoy cosechan sequías. América Latina, con Colombia a la cabeza en discursos y aún con deudas en la práctica, tiene el reto de exigir justicia climática en las negociaciones internacionales mientras acelera en casa la protección de sus bosques, sus humedales y su gente.
La educación pública, la salud comunitaria y la organización territorial son también política climática. Un pueblo que entiende lo que pasa, que defiende su agua y que participa en las decisiones tiene más herramientas para resistir lo que viene.
Preguntas frecuentes
¿Desde cuándo se acelera el calentamiento global?
Según el estudio del Instituto de Potsdam, la aceleración comenzó alrededor de 2015 y alcanza cerca de 0,35 °C por década, frente a poco menos de 0,2 °C por década entre 1970 y 2015.
¿Qué certeza tiene el hallazgo?
Los investigadores reportan una certeza estadística superior al 98 por ciento, consistente en los cinco registros internacionales examinados e independiente del método de análisis.
¿Se superará el límite de 1,5 °C antes de 2030?
Los científicos advierten que, si se mantiene el ritmo de la última década, el límite del Acuerdo de París podría superarse de manera sostenida antes de 2030.
¿Qué se puede hacer?
La reducción a cero de las emisiones globales de CO₂ provenientes de combustibles fósiles es, según los autores del estudio, el factor que determinará la velocidad futura del calentamiento.
