El diario El Espectador publicó este 3 de noviembre un análisis en el que advierte que el presidente Abelardo de la Espriella está construyendo una estrategia de imagen y discurso con rasgos autocráticos, similar a los mecanismos que el filósofo Michel Onfray describió en su libro La teoría de la dictadura, inspirado en las novelas de George Orwell.
Según el reporte difundido por PULZO, el análisis señala que en los videos y apariciones públicas del presidente hay una puesta en escena cuidadosamente planeada, en la que se presenta como único titular del poder moral y político, alinea a la sociedad bajo el símbolo de la Patria Milagro y relega a los disidentes al terreno del enemigo.
Las tres intenciones detrás de la narrativa presidencial
El texto de El Espectador, el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887, identifica tres objetivos fundamentales en esta construcción visual y discursiva. El primero es establecer una división tajante entre quienes apoyan al presidente, presentados como los buenos, y quienes lo critican, catalogados como malos o amenazas para la nación.
La segunda intención es unificar a la población bajo un discurso único. Los actos del mandatario difunden una versión oficial de la realidad que se refuerza mediante la imagen, la escenografía y el lenguaje. El análisis cita como ejemplo frases como bombardéen un cambuche o desplomen un edificio, que subrayan su autoridad, mientras entidades culturales como el Museo Nacional o la Biblioteca Nacional quedan integradas a un relato histórico único, perdiendo su autonomía.
La tercera es la consolidación de una realidad exclusiva, definida por el propio presidente. A través de actos performativos y declaraciones ante los medios, De la Espriella asume roles que van más allá de su función ejecutiva, como cuando condena públicamente a personas antes de que se cumpla el debido proceso judicial.
El miedo como herramienta política
Esta lectura coincide con la columna de opinión La imagen performativa del miedo, publicada por El Espectador, que describe cómo el mandatario disfraza su imagen bajo el manto de palabras como Viva Cristo Rey, en unos casos, y miedo, en otros, con una pistola al cinto. A quien no esté con su idea de Cristo Rey, advierte el texto, le tocará acomodarse al miedo.
Para las comunidades que han vivido la guerra y saben lo que significa el autoritarismo, estas señales no pasan desapercibidas. La teatralidad del poder puede impactar al principio, pero con el tiempo mina la credibilidad y aumenta la desconfianza, un destino común en los regímenes autocráticos según las reflexiones de Onfray y las analogías de La rebelión de la granja.
Redadas mediáticas y señales en las ciudades
El diario español El País documentó hace cinco días cómo el presidente se vuelca a las ciudades con publicitadas redadas contra el crimen, con frases como eres un bandido; bienvenido a la Patria Milagro. La columnista citada por ese medio advierte que estas operaciones pisotean el derecho a la defensa de cualquier ciudadano, independientemente de su vinculación con un delito.
De la Espriella, abogado, político y empresario nacido en Bogotá el 31 de julio de 1978, asumió la presidencia el 7 de agosto de 2026, según su biografía recogida en Wikipedia. En 2024 fundó el movimiento político Defensores de la Patria, plataforma desde la cual llegó a la Casa de Nariño.
Por qué importa para la democracia
Una autocracia es un sistema político en el que el poder se concentra en una sola persona o en un grupo reducido, con escaso control institucional. El análisis sugiere que los discursos y acciones del presidente tienden a consolidar ese modelo al eliminar la pluralidad de voces y reforzar el control estatal sobre la verdad y la historia oficial.
El contraste con el camino de la paz es evidente. Mientras el país trabajó durante años para construir una democracia que reconozca a las víctimas, garantice los derechos de las comunidades campesinas e indígenas y fortalezca la justicia transicional, este estilo de gobierno apunta en la dirección contraria: al miedo, a la polarización y a la concentración del poder.
La defensa de las instituciones, de la libertad de prensa y del debido proceso no es un asunto de partidos. Es la base sobre la cual se reconstruye el tejido social en los territorios que más han sufrido. Vigilar estas señales, denunciarlas con argumentos y mantener abierto el diálogo democrático es una tarea que compete a todos.
Preguntas frecuentes
¿Cómo utiliza De la Espriella la imagen y el discurso para consolidar su poder?
Según el análisis de El Espectador recogido por PULZO, el presidente emplea videos y puestas en escena que combinan símbolos religiosos, frases impactantes y un autoritarismo visual para definir una única versión de la realidad, marginando a la oposición como enemiga de la Patria Milagro.
¿Qué significa autocracia y cómo se relaciona con este análisis?
Es un sistema en el que el poder se concentra en una sola persona o grupo pequeño, con poco control institucional. El texto sostiene que las acciones del presidente apuntan a consolidar ese modelo al eliminar la pluralidad de voces y controlar la historia oficial.
¿Qué papel juega el miedo en esta estrategia?
El Espectador describe que el mandatario alterna mensajes religiosos con la exhibición de armas y condenas públicas previas al debido proceso, generando un clima en el que la disidencia se percibe como amenaza.
