Cambio de hora por El Niño: por qué no funciona en Colombia
La propuesta de modificar el huso horario en Colombia para reducir el consumo de energía durante el fenómeno de El Niño carece de fundamento técnico, según el meteorólogo Max Henríquez Daza, quien advirtió que el país necesita soluciones estructurales y no parches que ignoran su realidad geográfica y territorial.
¿Por qué el cambio de hora no tiene sentido en Colombia?
La idea de adelantar una hora el reloj, planteada por la Sociedad Hidroituango al Gobierno electo, busca replicar una medida aplicada durante el racionamiento eléctrico de comienzos de los años noventa. Sin embargo, Henríquez Daza fue contundente al señalar que Colombia no se beneficia de esta práctica por su ubicación cercana a la línea del Ecuador.
A través de su cuenta en X, el meteorólogo lo explicó con una frase que se volvió viral:
¿Volveremos a hacer el ridículo cambiando la hora? Somos provincianos cuando no entendemos que no somos Dinamarca, sino Cundinamarca. Las horas de Sol no cambian sino una media hora entre el día más largo y el más corto en Colombia, mientras en Europa es de 7 u 8 horas.
En países como Dinamarca, la variación de luz solar entre estaciones es enorme, lo que hace que adelantar el reloj permita aprovechar mejor las horas de sol. En Colombia, esa variación es mínima, apenas 30 minutos entre el día más largo y el más corto del año. Cambiar la hora aquí no genera ahorro real; solo genera confusión.
¿Qué alternativas existen para evitar un apagón?
Para Henríquez Daza, el riesgo de un déficit energético por la reducción de lluvias que trae El Niño no se resuelve con trucos de reloj. Se necesita pensar en serio cómo se genera y cómo se consume la energía en el país.
El experto planteó dos caminos concretos: aumentar la oferta energética y promover un racionamiento suave que cambie la cultura de consumo.
El tema del apagón no se evita con el cambio de hora, sino aumentando la oferta y racionando suavemente la energía para obligar a esa cultura. Como harán con el agua para consumo humano, ¿cambiando la hora también? Están buscando el ahogao río arriba.
Su reflexión toca un punto sensible: si el problema de fondo es la disponibilidad de recursos hídricos, cambiar la hora no va a hacer llover más. Las comunidades que más sufren con los racionamientos son las de los territorios más olvidados, donde la energía llega con dificultad y el agua es un lujo cotidiano.
¿Qué propuso Hidroituango exactamente?
La polémica comenzó cuando el gerente de la Sociedad Hidroituango, Alejandro Arbeláez, propuso adelantar una hora el reloj durante los meses de mayor intensidad de El Niño. Según su argumento, la medida permitiría aprovechar mejor la luz natural en las tardes y reducir el consumo de electricidad entre las 6:00 p.m. y las 9:00 p.m., horario de máxima demanda del sistema eléctrico.
La propuesta también incluye la creación de una mesa técnica para analizar medidas preventivas. Hasta ahora, el cambio de horario no ha sido adoptado por el Gobierno y continúa siendo una idea en evaluación.
Lo que está en juego: soluciones de fondo o parches
El debate sobre el cambio de hora esconde una pregunta más profunda: ¿estamos como país dispuestos a enfrentar la crisis energética con transformaciones reales o seguimos aplicando medidas cosméticas que no cambian nada?
La transición energética que Colombia necesita pasa por fortalecer la generación eléctrica con fuentes renovables, invertir en infraestructura para las comunidades más vulnerables y construir una cultura de consumo responsable. No por cambiar la hora del reloj.
Como bien dice Henríquez Daza, aquí no somos Dinamarca. Somos Cundinamarca, somos Chocó, somos La Guajira. Y nuestra realidad territorial exige soluciones que nazcan de quienes conocen el terreno, no de quienes miran el mapa desde lejos.