Bogotá merece una Nación que le cumpla: la nueva Gerencia como puente de esperanza
La creación de la Gerencia para Bogotá, anunciada por el presidente Abelardo De La Espriella y asumida por Clara Lucía Sandoval, llega en un momento clave para una ciudad que durante años sintió el peso del abandono y la indiferencia del Gobierno nacional. Para quienes habitamos y amamos esta capital, esta decisión representa una oportunidad real de reconstruir el tejido entre la Nación y el Distrito, y de poner fin a una relación marcada por el desencuentro y las promesas incumplidas.
¿Qué es la Gerencia para Bogotá y cuál será su función?
La Gerencia para Bogotá no es una figura nueva en la historia política del país. Fue implementada por primera vez en 1994 por el presidente Ernesto Samper, quien creó la Consejería Presidencial para Bogotá y nombró a Sonia Durán de Infante. Más tarde, en 2012, Juan Manuel Santos la retomó con Gina Parody como Alta Consejera para los asuntos de Bogotá, con el encargo de articular a la Nación, la capital y los municipios vecinos.
En esta ocasión, el presidente De La Espriella y el alcalde Carlos Fernando Galán han sido claros: la función de la Gerencia será hacer seguimiento a los compromisos de la Nación, destrabar proyectos estratégicos y priorizar las obras donde existe corresponsabilidad. No se trata de reemplazar al alcalde, como algunos han querido sugerir, sino de garantizar que el Gobierno central finalmente le cumpla a la ciudad.
La deuda histórica de la Nación con Bogotá
Bogotá también es víctima de la centralización. El recaudo de impuestos nacionales que hace la capital se estima en más de 43 billones de pesos en un solo año, pero las transferencias que regresan por el Sistema General de Participaciones rondan solo los 6 billones. Es decir, por cada peso que la Nación le devuelve a Bogotá, la ciudad aporta varios más a la caja central.
Las cifras revelan una deuda profunda. El Gobierno Nacional le debe a Bogotá cerca de 250.000 millones de pesos en vigencias futuras de Transmilenio, que debían haberse entregado en marzo y nunca llegaron. El Distrito ha tenido que asumir más de 3 billones para cubrir el déficit de operación del sistema, después de que la Nación no cumpliera con el compromiso plasmado en el plan de desarrollo y condicionara cualquier ayuda a un intercambio político sobre la propiedad de Transmilenio.
Movilidad: el karma de los bogotanos
Los accesos a la ciudad son uno de los grandes pendientes. Las entradas y salidas de Bogotá condenan a millones de personas a extensas horas de trancones. La Nación tiene pendientes 328.000 millones para la calle 13, y se deben destrabar y acelerar proyectos como la ALO Sur, la Autopista Norte, la Perimetral de Oriente, el Regiotram y la PTAR Canoas, necesaria para descontaminar el río Bogotá.
El gobierno anterior aplazó transferencias por 770.000 millones para la Primera Línea del Metro e intentó en múltiples ocasiones frenar y sabotear la obra. Hoy, después de una eterna confrontación, se vuelve a priorizar con un compromiso claro del presidente De La Espriella para sacar adelante la primera, segunda y tercera línea. Para eso se necesitan certeza financiera y agilidad institucional. Recordemos que la Primera Línea del Metro siguió adelante porque el Distrito y la Empresa Metro sostuvieron el proyecto, buscaron crédito multilateral y no permitieron que se detuviera.
Seguridad: una tarea que exige articulación real
La seguridad es otro claro ejemplo de la necesidad del trabajo conjunto. Bogotá opera con un déficit estructural de Policía y un faltante de más de 10.000 uniformados. Es ilógico que precisamente la capital de Colombia sea la que menos efectivos tiene por cada 100.000 habitantes, pese a la densidad poblacional y a un crimen que no se detiene.
Mejorar la seguridad depende de la voluntad real de articularse con los ministerios de Defensa y de Justicia: más pie de fuerza, inteligencia, tecnología y menos impunidad para combatir a los delincuentes. Esa será tarea de la nueva gerente. Con el gobierno anterior, esa voluntad fue intermitente y condicionada, y el alcalde Galán se quedó casi solo en esa tarea durante estos años.
Una oportunidad para la reconstrucción del tejido social
También se debe avanzar en la construcción de los multicampus universitarios de Kennedy y Suba, que se quedaron en renders y promesas incumplidas del expresidente Gustavo Petro. Y proyectos de vivienda como Lagos de Torca no pueden seguir sujetos a licencias eternas o a giros que no se materializan.
La figura de la Gerencia no nace para reemplazar al alcalde, y en eso la nueva gerente ha sido insistente, en el respeto a la autonomía de Galán. Es lo contrario de lo que plantea Claudia López, que habla de una