Periodistas regionales: No podemos seguir viviendo del miedo
Tras los asesinatos de los reporteros Cristian Herrera en Cúcuta y Mateo Pérez Rueda en Antioquia, 35 directores de medios regionales se reunieron con la Procuraduría para exigir garantías reales de seguridad. Su mensaje es claro: sin periodistas protegidos no hay verdad en los territorios, y sin verdad no hay democracia ni paz posible.
La verdad bajo asedio en los territorios
El periodismo colombiano atraviesa una crisis profunda, y quienes la padecen con mayor crudeza son los comunicadores y comunicadoras que ejercen su labor lejos de las capitales. Los recientes crímenes contra Cristian Herrera y Mateo Pérez Rueda no son hechos aislados; son el reflejo de un país donde informar desde las regiones se ha convertido en un acto de resistencia.
Esta semana, 35 directores de medios de comunicación provenientes de Arauca, Caldas, Caquetá, César, Chocó, Meta, Nariño, Barranquilla, Medellín, La Guajira, Huila y Antioquia se reunieron con la Procuraduría General de la Nación en el marco de la estrategia Paz Electoral, un espacio que también convoca a la Contraloría General de la República y a la Registraduría Nacional. El diagnóstico fue unánime: las garantías para ejercer el periodismo en los territorios son insuficientes.
Voces desde las regiones: el grito por las garantías
Cada región tiene su propia geografía del miedo, pero todas comparten una constante: la presión sobre quienes intentan contar lo que sucede. Erika Fontalvo, directora de El Heraldo, lo describió con preocupación:
En Barranquilla, por ejemplo, y en muchas regiones de la Costa Atlántica, la falta de garantías es la constante.
Rubén Romero, coordinador editorial de Llano 7 Días, aportó la realidad del Meta:
En el departamento la presión es permanente. En los límites con el Guaviare la gente tiene miedo y experimenta presión y constreñimiento.
En Arauca, la situación no es diferente. Carmen Rosa Pabón, directora de Calor Estéreo, hizo un llamado contundente:
La seguridad de los periodistas en las regiones es seguridad para la verdad y para que se cuente la realidad. Pedimos garantías y acompañamiento para combatir la autocensura y para que los periodistas podamos seguir contando la verdad.
Jorge Cura, de la Emisora del Atlántico, describió el terror que se ha instalado en los municipios:
Hoy, más que nunca, necesitamos respaldo para ejercer la labor periodística. En los municipios del Atlántico tenemos temor de informar porque las amenazas y ataques a través de las redes sociales son terroríficos. Uno no está cómodo informando, esa es la realidad.
El Chocó, siempre olvidado, enfrenta una realidad aún más dura. Edinson Pinilla, subdirector de Chocó 7 Días, señaló que el 60 por ciento del territorio departamental está en riesgo extremo.
Aunque aparentemente las pasadas elecciones fueron tranquilas, en las zonas rurales mucha gente no pudo salir a votar por el constreñimiento, y muchos periodistas no pudieron ejercer su labor.
Luz María Sierra, directora de El Colombiano, sintetizó el sentir de muchos:
No podemos seguir viviendo del miedo. Si incendian el país hay que reconstruirlo y seguir adelante.
Desinformación: el enemigo silencioso de la democracia
La desinformación se ha convertido en uno de los mayores riesgos para la democracia, especialmente en época electoral. La polarización que vive el país de cara a la segunda vuelta presidencial ha generado una ola de información falsa que opaca los datos reales y deteriora la calidad del debate público.
El procurador Gregorio Eljach destacó el papel de los medios en la defensa de la democracia e hizo un llamado a los colombianos para que se informen a través de canales oficiales, revisen fuentes confiables y confirmen la información antes de replicarla.
Debemos evitar que los mensajes de odio y desinformación que circulan en las redes sociales nos lleven a cometer atropellos con otras personas por el solo hecho de suponer algo o de pensar diferente.
Los comunicadores fueron invitados a seguir informando de manera veraz, objetiva e imparcial; a evidenciar sin miedo las irregularidades y a enfrentar la desinformación con contenidos que generen valor y tranquilidad a la ciudadanía. Además, las instituciones se comprometieron a estar más presentes en las regiones y a garantizar la transparencia y el seguimiento al proceso electoral.
El contralor general, Carlos Hernán Rodríguez Becerra, recordó que las entidades van más allá de las personas:
Es un tema de Estado, donde candidatos, partidos, movimientos políticos, ciudadanía y el mismo Gobierno nacional, como máxima autoridad, tienen la responsabilidad de simbolizar la unidad nacional.
De acuerdo con Hernán Penagos, registrador Nacional, existen las garantías para que haya transparencia en las votaciones. Los jurados serán los mismos que estuvieron en la primera vuelta, unos 860.000, además de miles de jueces, registradores y testigos que apoyarán la jornada.
Los ojos del mundo están puestos sobre las elecciones en Colombia. La Sociedad Interamericana de Prensa sigue de cerca lo que ocurre en el país y hay unos 1.400 observadores de misiones internacionales atentos a lo que suceda.
El país debe seguir siendo ejemplo de unión y respeto por la democracia, puntualizó el procurador.
Paz Electoral: una apuesta por la vida y la democracia
La estrategia Paz Electoral promueve el diálogo con los diferentes actores, se acerca a las regiones y cuenta con un instrumento denominado