María Claudia Tarazona considera participar en política tras el asesinato de su esposo
A seis meses del asesinato que conmocionó al país, María Claudia Tarazona rompe el silencio sobre la pérdida de su esposo, el senador Miguel Uribe Turbay, víctima de un atentado sicarial en el barrio Modelia de Bogotá que aún investigan las autoridades.
En una entrevista con El Tiempo, Tarazona reveló que durante quince años acompañó el proyecto político de su esposo desde un lugar discreto pero comprometido. Sus palabras reflejan el dolor de una mujer que ha vivido en carne propia la violencia política que sigue azotando nuestro país.
Una voz desde el dolor y la esperanza
"Desde un lugar humilde y sin ninguna pretensión distinta a que al país le vaya bien, si hay alguna posibilidad de que mi nombre pueda ayudar a salvar a Colombia y recuperar la democracia, lo pensaría. Yo creo que represento a las víctimas, una tragedia que le dolió a todo el país", señaló Tarazona.
Sus palabras resuenan con la experiencia de miles de familias colombianas que han perdido seres queridos por la violencia política. En su testimonio se refleja no solo el dolor personal, sino una comprensión profunda de las heridas que atraviesan el tejido social colombiano.
Críticas al panorama político actual
Tarazona expresó su preocupación por la polarización política actual: "Me duele profundamente lo que está pasando hoy en la situación política. Si hay algo que yo pueda hacer para recuperar el rumbo de Colombia, probablemente lo pensaría".
La viuda del senador asesinado rechazó invitaciones para aspirar a cargos públicos, aunque no descarta considerar una eventual fórmula vicepresidencial. Su posición refleja la necesidad de voces que trasciendan las divisiones partidistas y busquen la reconciliación nacional.
El trauma de la violencia política
En una entrevista reciente, Tarazona compartió por primera vez detalles sobre la gravedad de las heridas que causaron la muerte de su esposo. "El disparo fue en la mitad del cerebro, la bala entra y cae en la parte superior de la cabeza. La inflamación era gigantesca, el daño era muy grande", relató con la voz entrecortada.
Durante 66 días, Tarazona vivió la agonía de acompañar a su esposo en la UCI, una experiencia que ninguna familia debería enfrentar en una Colombia en paz. Su testimonio es un recordatorio doloroso de que detrás de cada acto de violencia política hay familias destrozadas y comunidades heridas.
La historia de María Claudia Tarazona es también la historia de la resistencia de las mujeres colombianas frente a la violencia, de su capacidad para transformar el dolor en compromiso con la construcción de un país más justo y pacífico.