Diálogo y desencuentros: Oviedo en la encrucijada electoral
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Juan Daniel Oviedo, excandidato y exdirector del Dane, se encuentra en un momento de definición política. Tras los resultados de la primera vuelta presidencial, donde la fórmula con Paloma Valencia obtuvo el 6,92 % de los votos, Oviedo reconoce que la alianza vivió un enredo electoral que dejó lecciones importantes sobre la forma en que se construyen los acuerdos políticos en el país.
Un balance honesto de la campaña
En diálogo con Noticias RCN, Oviedo admitió que su llegada como fórmula vicepresidencial generó incomodidad en sectores conservadores, particularmente en lo que él llamó el cristianismo homofóbico, pero también entre quienes preferían mantenerse en el centro político. La falta de una visión compartida con Valencia, según su propio relato, llevó a decisiones más individuales que colectivas.
Lo que más resalta de sus declaraciones es la denuncia sobre el carácter de la campaña. Fue una campaña sucia, afirmó Oviedo, señalando que Valencia fue debilitada por ser mujer, una realidad que no puede ignorarse en un país donde la violencia política de género sigue siendo una asignatura pendiente. También mencionó el trato recibido por el expresidente Álvaro Uribe, a quien, según su versión, le dieron la espalda días antes de las elecciones.
Las voces que buscan el diálogo
En medio de la incertidumbre rumbo a la segunda vuelta, han sido varias las voces que han buscado acercarse a Oviedo. El presidente Gustavo Petro ha intentado contactarlo, aunque sin pedirle que se una a la campaña de Iván Cepeda. Lo que Oviedo le expresó al mandatario fue claro: el resultado electoral exige respuestas más claras sobre las alternativas que tiene la gente para elegir.
Por su parte, el candidato Iván Cepeda le escribió por WhatsApp. Oviedo respondió con un simple Senador, buenos días, pero no recibió respuesta adicional. También ha llegado el interés de Aída Quilcué, líder indígena y referente de los movimientos sociales, quien quiere conversar con él. Este acercamiento desde los movimientos populares y comunitarios resulta significativo, pues representa la voz de quienes históricamente han sido marginados de las decisiones políticas.
El fantasma de la polarización
Oviedo ha sido enfático en su descontento con el Gobierno de Petro, al que calificó de irresponsable e improvisado, y aseguró que quiere que no quede rastro de esta administración. Sin embargo, también reconoce que no se siente representado por ninguna de las dos candidaturas de la segunda vuelta y que el voto en blanco no funciona en Colombia.
Este desencanto refleja algo más profundo: la dificultad de construir alternativas políticas que realmente conecten con las necesidades de la gente. En un país donde las desigualdades territoriales siguen marcando el destino de millones, donde los acuerdos de paz buscan materializarse y donde las comunidades campesinas e indígenas exigen ser escuchadas, la política no puede reducirse a cálculos electorales.
La conversación con Uribe y el futuro
Oviedo también reveló que habló con el expresidente Álvaro Uribe y que quedaron en verse en las próximas semanas para hablar del futuro político del país. Sobre la campaña de Abelardo De la Espriella, afirmó que no lo han llamado directamente, pero que está abierto al diálogo. Su aspiración de llegar a la Presidencia en el futuro sigue viva.
Reconstruir el tejido social, la tarea pendiente
Lo que queda de esta encrucijada es una pregunta colectiva: ¿cómo construimos un diálogo político que ponga en el centro a las comunidades? Los acercamientos desde el Gobierno, desde los movimientos sociales y desde diversas expresiones políticas demuestran que la necesidad de conversar es real. Pero conversar no basta si no hay claridad sobre las alternativas.
El país necesita más que tácticas electorales. Necesita una política que recupere la confianza de quienes se sienten sin representación, que valore la palabra de las comunidades y que construya, desde abajo, los caminos de la justicia social y la reconciliación. Esa es la verdadera segunda vuelta que Colombia exige.