Bad Bunny en el Super Bowl: un acto de resistencia cultural y dignidad latina
En una noche que trasciende el espectáculo deportivo, Bad Bunny subió al escenario del Super Bowl convertido en mucho más que un artista invitado. Se transformó en un símbolo de resistencia cultural en un Estados Unidos marcado por la polarización y el endurecimiento del discurso contra las comunidades latinas.
La presentación del reguetonero puertorriqueño ocurrió en un momento histórico crucial. Mientras sectores conservadores arremeten contra la migración, la diversidad y la presencia latina en los espacios de poder cultural, Benito apareció en el evento televisivo más visto del país como un acto de afirmación colectiva y dignidad.
Una red de solidaridad artística
No estuvo solo en esta batalla simbólica. Cientos de artistas alrededor del mundo expresaron su apoyo, conscientes del significado profundo de esta noche para nuestras comunidades.
De La Ghetto declaró con orgullo: "Hoy en el Super Bowl voy por Benito y mi gente latina. Que gane el mejor".
Katy Perry subrayó el valor simbólico de su presencia: "Tú puedes, Benito. Recuérdale al mundo cómo es el verdadero sueño americano".
Uno de los mensajes más emotivos llegó de Jennifer Lopez, quien convirtió sus palabras en una declaración de orgullo colectivo: "Mandándote todo el amor, la positividad y el abrazo más grande del mundo. Todos estamos contigo esta noche. Tan orgullosa de ser boricua. Dale fuerte, Benito".
Natti Natasha destacó la dimensión cultural del momento: "Muestra al mundo quién eres, quiénes somos y la importancia de apreciar nuestra cultura a pesar de la barrera del idioma. La música es un lenguaje universal".
Olga Tañón escribió un mensaje que resonó en el corazón de Puerto Rico: "HOY SOMOS BENITO. Que Dios te proteja y te brinde la serenidad para que brilles con luz propia. Tienes un batallón de millones de personas de todos los rincones del mundo que están contigo. Eres del mundo, pero producto de nuestra isla del encanto".
Más que música: una disputa por la dignidad
Estos mensajes no fueron casuales. La presentación de Bad Bunny ocurrió mientras sectores afines a políticas excluyentes intentaban boicotear su participación, promoviendo espectáculos paralelos en rechazo a que un artista latino encabezara uno de los espacios más emblemáticos de la cultura estadounidense.
La incomodidad no era por la música, sino por lo que representa: un latino, cantando en español, ocupando el centro del escenario nacional con dignidad y sin pedir permiso.
Esta noche, más allá del marcador deportivo, el Super Bowl se convirtió en un escenario de disputa cultural. Bad Bunny, respaldado por artistas de distintas generaciones, apareció como la voz de una comunidad que se niega a desaparecer, a bajar el volumen o a invisibilizarse.
Para muchos de nosotros, lo que estuvo en juego no fue solo un espectáculo, sino quién tiene derecho a ser visible y bajo qué idioma, acento y piel. La respuesta la dio Benito con cada nota, cada verso, cada gesto de orgullo boricua en el escenario más grande de América.