La tragedia humanitaria en Gaza se profundiza mientras el mundo observa
En medio de un silencio internacional ensordecedor, la Franja de Gaza continúa siendo testigo de una crisis humanitaria sin precedentes. Los últimos datos del Ministerio de Salud palestino revelan una realidad devastadora: más de 72.000 personas han perdido la vida desde el inicio del conflicto, una cifra que refleja el sufrimiento de un pueblo atrapado entre la violencia y el olvido.
Durante las últimas horas, al menos dos personas más perdieron la vida y 25 resultaron heridas en nuevos ataques, según el balance presentado por las autoridades sanitarias del enclave. Entre las víctimas se encuentra Faraj al Hajj Salem, quien murió en el barrio de Shuyaiya tras ser atacado por fuerzas israelíes, y Aya Rabhi Hammad Abu Hudaid, una joven que falleció días después de resultar herida en un bombardeo en Jan Yunis.
El alto el fuego que no cesa la violencia
Pese a que el 10 de octubre se acordó un alto el fuego, la realidad sobre el terreno cuenta una historia diferente. 576 palestinos han muerto desde entonces, mientras que 1.543 han resultado heridos, evidenciando que la tregua existe más en el papel que en la práctica cotidiana de las comunidades gazatíes.
Las fuerzas israelíes continúan bombardeando puntos estratégicos a ambos lados de la llamada Línea Amarilla, la demarcación establecida para el repliegue militar. Los ataques desde buques de guerra en aguas del Mediterráneo y las demoliciones de estructuras civiles se han convertido en una constante que agrava la situación de una población ya devastada.
Una crisis sanitaria que clama justicia
Más allá de las cifras de víctimas mortales, Gaza enfrenta un colapso total de su sistema de salud. El Ministerio de Salud alertó que el 46% de los medicamentos esenciales tienen stock cero, mientras que el 66% de los insumos médicos y el 84% de los materiales de laboratorio se encuentran completamente agotados.
Los hospitales que aún funcionan se han convertido en "estaciones de espera forzadas" donde miles de pacientes y heridos enfrentan un destino incierto. Los servicios de oncología, hematología, cirugía y cuidados intensivos han quedado prácticamente paralizados, condenando a una población entera a sufrir en silencio.
La urgencia de la solidaridad internacional
Esta tragedia humanitaria nos interpela como sociedad global y como pueblo colombiano que conoce el dolor de la guerra. La situación en Gaza nos recuerda la importancia de defender los derechos humanos universales y la necesidad de construir paz desde la justicia social.
Mientras en Cisjordania continúan las detenciones arbitrarias y los colonos israelíes expulsan a pastores palestinos de sus tierras ancestrales, el mundo debe preguntarse hasta cuándo permanecerá en silencio ante esta crisis que desafía los principios básicos de la dignidad humana.
La reconstrucción del tejido social, la defensa de los territorios y el derecho a la vida digna son valores que trascienden fronteras. Gaza nos enseña que la paz verdadera solo puede construirse desde el reconocimiento mutuo y la justicia para todos los pueblos.