Ocho golpes en 29 días: el nuevo rumbo de la seguridad en Colombia
En apenas un mes, el gobierno de De la Espriella ha logrado lo que cuatro años de diálogos no consiguieron: abatir a ocho mandos criminales y devolverle a la Fuerza Pública un rol protagónico en los territorios. Mientras tanto, las cifras del cuatrienio anterior hablan de un crecimiento alarmante de los grupos armados, que pasaron de unos 15.100 integrantes a cerca de 28.800. Un cambio de estrategia que, según analistas, marca un antes y un después en la política de seguridad del país.
¿Qué cambió en un mes frente a cuatro años de Paz Total?
La diferencia no está en el fusil, sino en la determinación. Durante la llamada Paz Total, las órdenes de captura se congelaron y los ceses al fuego se multiplicaron: 459 días sin combatir contra las disidencias de Iván Mordisco y 762 contra las de Calarcá. En ese tiempo, los grupos ilegales se fortalecieron, ampliaron su control territorial y hasta carnetizaron a campesinos en varias regiones del país.
Hoy, la consigna es otra. El gobierno cerró los diálogos heredados, reactivó las extradiciones y volvió a autorizar operativos de alto valor. El resultado: ocho cabecillas abatidos en 29 días, entre ellos Naín Andrés Pérez Toncel, alias Bendito Menor, quien cayó el 4 de septiembre en Riohacha y se convirtió en el primer objetivo de alto valor anunciado y cumplido por la nueva administración.
Los golpes más significativos contra las estructuras armadas
La lista de mandos abatidos incluye nombres que durante años operaron con relativa impunidad:
- Bendito Menor, jefe de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), abatido en Riohacha.
- Urías Perdomo, otro mando de las disidencias, que había sido favorecido por la congelación de órdenes de captura en el cuatrienio anterior.
- Mandos regionales del Clan del Golfo, el EMC de Mordisco, el EMBF de Calarcá y Los Pachenca.
Además, se registraron capturas de peso que no entran en la cuenta de bajas, como las de Coty y Páez del Tren de Aragua, Bonito de Comandos de Frontera y Claudia, alias La India, vinculada a las finanzas de Mordisco.
El costo de la espera: cifras que preocupan
La Fundación Ideas para la Paz, con datos de la propia Fuerza Pública, reveló que entre 2022 y 2026 los grupos armados ilegales crecieron un 90%. El Clan del Golfo se consolidó como la estructura más numerosa, con más de 10.000 miembros, mientras el ELN superó los 7.000. Las disidencias de Mordisco y Calarcá también duplicaron sus filas en varios conteos.
El informe militar citado por Semana habla de un salto de 312.000 a 421.000 kilómetros cuadrados de presencia criminal entre 2022 y 2025. Un dato que refleja el costo de una política que, según críticos, dio tiempo a los grupos para reorganizarse sin desarmar a nadie que pesara.
¿Qué significa este cambio para las comunidades?
Para las comunidades que han sufrido el control armado, la ofensiva representa una luz de esperanza, pero también una advertencia. Un mes de operativos no deshace cuatro años de expansión criminal. Los máximos jefes, como Mordisco, Calarcá, Chiquito Malo y Pinocho, siguen vivos. Y la Fuerza Pública que hoy actúa es la misma que ayer recibió la orden de esperar.
La diferencia está en el liderazgo y en la moral elevada de la tropa, que ahora tiene recompensas reactivadas y nombres puestos sobre la mesa. Pero la seguridad sostenible no se logra solo con bombardeos. Requiere inversión social, presencia del Estado y un diálogo genuino con las comunidades que han sido víctimas de la violencia.
¿Qué sigue para la política de seguridad?
El primer mes de ofensiva deja claro que el Estado dejó de pedirle permiso a los criminales. Pero un buen comienzo no basta. Para consolidar la seguridad en los territorios con mayor presencia de la Fuerza Pública, se necesita presupuesto e inversión tanto militar como social. La reconstrucción del tejido social no puede esperar: las comunidades necesitan ver resultados que vayan más allá de las bajas y las capturas.
El desafío es enorme, pero el camino parece más claro. La pregunta ahora es si este nuevo rumbo logrará sostenerse en el tiempo y traducirse en paz duradera para las regiones más golpeadas por el conflicto.
Preguntas frecuentes sobre la nueva estrategia de seguridad
¿Cuántos cabecillas han sido abatidos en el último mes?
Ocho mandos criminales han sido abatidos en 29 días, entre ellos alias Bendito Menor, jefe de las ACSN, y Urías Perdomo, de las disidencias.
¿Qué pasó con la Paz Total del gobierno anterior?
La Paz Total dejó como saldo un crecimiento del 90% en el número de integrantes de grupos armados, que pasaron de 15.100 a 28.800 entre 2022 y 2026.
¿Qué cambios implementó el nuevo gobierno?
El gobierno de De la Espriella cerró los diálogos heredados, reactivó las extradiciones y autorizó ofensivas de alto valor contra las estructuras criminales.