Terremoto en Colombia: la solidaridad y la seguridad se entrelazan en medio de la tragedia
Cuando se cumplen 24 horas del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió principalmente a Chocó, Risaralda, Caldas y Valle del Cauca, la comunidad colombiana enfrenta un momento de profunda resiliencia. Mientras cientos de socorristas trabajan entre estructuras colapsadas para localizar personas atrapadas, la Fuerza Pública ha tenido que reforzar la seguridad en algunos sectores afectados por intentos de saqueo registrados después de la emergencia. Este doble frente, entre la búsqueda de vida y la protección de bienes, refleja la complejidad de una tragedia que ha dejado 181 personas fallecidas, más de 1.300 heridas y 165 edificaciones colapsadas, según el balance de Asocapitales.
¿Cómo se desarrolla la operación de rescate?
Las primeras horas de la tragedia mantienen a los equipos concentrados en la búsqueda entre los escombros. Cada estructura debe ser revisada para determinar si existen personas atrapadas, y cuando se identifica alguna señal, las labores requieren asegurar el terreno antes de avanzar. A esa operación se suman la evacuación de heridos, el traslado de pacientes y la inspección de edificaciones que permanecen en riesgo. Cali, Pereira, Manizales y Quibdó concentran buena parte de las operaciones, con el despliegue de cinco pelotones de la Fuerza Pública y equipos conformados por bomberos, policías, integrantes de la Defensa Civil y otros organismos de respuesta.
¿Por qué se han registrado saqueos en zonas afectadas?
Horas después del terremoto comenzaron a conocerse reportes de personas que intentaban ingresar a comercios y edificaciones afectadas para llevarse mercancías, enseres y pertenencias que quedaron expuestas tras el colapso o la evacuación de los inmuebles. Los episodios se han presentado en Quibdó, Cali y Pereira. La situación llevó a la Policía a establecer presencia en varios de los puntos afectados, principalmente alrededor de edificaciones colapsadas y sectores evacuados, con el propósito de impedir el ingreso de personas ajenas a las labores de emergencia.
“En Cali se encuentran 400 soldados del Ejército dispuestos para reforzar la seguridad en la ciudad, en cumplimiento de lo acordado por el presidente de la República, Abelardo de la Espriella y la Cúpula Militar con los mandatarios del Valle del Cauca y Alcaldía de Cali”, dijo la institución.
La vulnerabilidad de las familias damnificadas
La vigilancia tiene además una particularidad: muchas de las familias que residían en esos lugares tuvieron que abandonar sus viviendas sin posibilidad de recuperar sus pertenencias. En otros casos, los propietarios permanecen en centros asistenciales, albergues o buscando información sobre familiares, mientras sus bienes continúan dentro de estructuras que no pueden ser intervenidas sin autorización de los organismos encargados de evaluar su estabilidad. Esa situación abrió un segundo frente para las autoridades. Parte del componente de la Fuerza Pública que podría apoyar labores relacionadas con la emergencia debe permanecer en puntos específicos para controlar accesos, acordonar sectores y evitar que terceros ingresen a los inmuebles afectados.
Comercios y bienes en riesgo
El escenario también se presenta en establecimientos comerciales. Algunos negocios quedaron con fachadas, puertas o sistemas de seguridad afectados por el movimiento, mientras otros tuvieron que ser evacuados. Allí la Policía ha reforzado la vigilancia ante los intentos de personas de aprovechar las condiciones posteriores al terremoto para ingresar y retirar productos. La prioridad operativa continúa puesta en las estructuras donde existe información sobre posibles personas atrapadas. Bomberos, Defensa Civil, Policía y demás equipos de rescate trabajan sobre los más de 150 edificios colapsados, mientras las autoridades siguen actualizando el número de víctimas y evaluando otros inmuebles que podrían representar riesgo.
El despliegue de la Fuerza Pública y la reconstrucción del tejido social
El Ejército también reportó que cerca de 1000 soldados se encuentran desplegados en los 40 puntos más afectados por el movimiento telúrico, brindando seguridad y apoyo a las comunidades, mientras los organismos de socorro adelantan las labores de búsqueda y rescate en las estructuras colapsadas. A las labores de búsqueda se suma el despliegue de la Fuerza Pública en las cuatro ciudades con mayor afectación. Los cinco pelotones movilizados apoyan las operaciones de emergencia y las tareas de seguridad, en un escenario en el que los accesos a determinadas zonas deben permanecer controlados tanto para facilitar el trabajo de los rescatistas como para impedir el ingreso de personas no autorizadas.
En Quibdó, Cali y Pereira, la custodia de las zonas afectadas se convirtió así en parte del dispositivo desplegado después del terremoto. Policías permanecen alrededor de algunas estructuras mientras, a pocos metros, los equipos de búsqueda continúan removiendo escombros y revisando los puntos en los que todavía puede haber personas atrapadas. En medio de la tragedia, la solidaridad comunitaria y la acción coordinada de las instituciones son la base para reconstruir el tejido social y enfrentar juntos este momento difícil.