Luis Acosta: el guardián ancestral que llega al ministerio tras rescatar a los niños perdidos en la selva
Con sabiduría ancestral y 17 años de liderazgo en la ONIC, Luis Acosta pasó 40 días en la selva del Guaviare hasta encontrar a los hermanos Mucutuy. Hoy, el presidente Gustavo Petro lo nombra ministro de la Igualdad, reconociendo así el papel fundamental de los pueblos indígenas en la construcción de paz.
La búsqueda que marcó un camino
Cuando la avioneta se estrelló en la selva del Guaviare y los cuatro hermanos Mucutuy desaparecieron, la primera respuesta no vino del Estado. Fue su propia comunidad indígena la que se movilizó. Luis Acosta, coordinador nacional de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), organizó a la guardia indígena y se internó en la selva junto al entonces general Pedro Sánchez, hoy ministro de Defensa.
La entrada a la selva no fue como una operación militar convencional. Acosta caminó adelante con su bastón de mando, pidiendo permiso a la selva, a sus dueños invisibles, a los árboles que no dejaban ver el cielo. Era mayo de 2023 y comenzaba una búsqueda que duraría cuarenta días.
Las raíces de un líder comunitario
La historia de Acosta es la historia de la resistencia indígena en Colombia. Hijo de Moisés Acosta, fundador del Consejo Regional Indígena del Cauca, creció aprendiendo a leer territorios antes que libros. Su padre desapareció en 1984 cuando intentaba recuperar tierras en el Naya, controlado entonces por las FARC. Luis tenía once años.
La ausencia del padre no lo alejó del camino comunitario, lo ancló. Su madre, Ana Tulia Zapata, gobernadora indígena del resguardo Huellas, sostuvo la familia combinando trabajo, organización y enseñanza. Esa mezcla de estudio, trabajo y lucha moldeó al futuro líder.
De maestro a guardián
Durante más de quince años, Acosta fue maestro y ayudó a construir las bases de la etnoeducación. Pero la violencia crecía y sus compañeros le pidieron cambiar la tiza por el bastón de la Guardia Indígena. En 2001 dejó el aula para coordinar esta organización de protección sin armas, creada en 1971.
Su primera gran prueba llegó en 2004: el secuestro del alcalde de Toribío por parte de las FARC. Mil indígenas caminaron hasta San Vicente del Caguán para exigir su liberación. Quince días después lo lograron. La Guardia demostró que podía ser un ejército sin fusiles.
Cuarenta días de esperanza
En la selva del Guaviare, Acosta asumió un rol doble: coordinó la logística militar y guió espiritualmente a los equipos. Los soldados aportaron tecnología, los indígenas el conocimiento ancestral del territorio. Antes de cada jornada había preparación espiritual con chimú, yagé, mambe y ambil.
La búsqueda se organizó por cuadrantes bajo un techo de árboles gigantes, entre lluvias constantes y fauna salvaje. Un guardián indígena, tras una toma de yagé, logró ver más allá y los encontró.
El 9 de junio de 2023, tras cuarenta días perdidos, los hermanos Mucutuy aparecieron con vida. Habían sobrevivido porque conocían la selva y porque Lesly, la mayor, tuvo la fortaleza para cuidar a los demás.
Un reconocimiento histórico
Hoy, Luis Acosta llega al ministerio de la Igualdad como el indígena que ha alcanzado el cargo más alto en el país. Su nombramiento representa el reconocimiento político de Petro a los pueblos indígenas, actores clave en su triunfo electoral.
Para Acosta, esos cuarenta días en la selva condensaron su vida entera: la enseñanza del padre ausente, la fortaleza de la madre, la pedagogía, la organización comunitaria. También el dolor acumulado: desde 2018, más de cien guardias indígenas han sido asesinados.
Su historia es la de un pueblo que resiste, que cuida, que permanece. Que entra a la selva pidiendo permiso y sale con los niños perdidos en brazos.