Acusados por muerte de estudiante universitario buscan reducir condena mediante preacuerdo
La audiencia contra los dos jóvenes señalados de asesinar al estudiante de la Universidad de los Andes, Jaime Esteban Moreno, fue aplazada este miércoles tras confirmarse las negociaciones para un preacuerdo con la Fiscalía. Esta decisión refleja la búsqueda de justicia en un caso que conmovió profundamente a la comunidad universitaria bogotana.
Durante la diligencia judicial, la defensa de Juan Carlos Suárez Ortiz, quien vestía un disfraz de Darth Maul la noche del crimen, solicitó suspender la audiencia. Su representado está dispuesto a aceptar responsabilidad como parte de una negociación que le permitiría acceder a una rebaja significativa en su condena.
De manera similar, el abogado de Ricardo Rafael González Castro, el segundo implicado en la golpiza que causó la muerte del joven de 20 años, manifestó la misma intención de llegar a un acuerdo que reduzca la pena de su cliente.
Un caso que expone las fracturas sociales
La jueza accedió a aplazar la audiencia hasta el 18 de febrero, aclarando que la decisión obedece exclusivamente a la petición de las defensas y no a fallas institucionales. "Los términos, señores procesados, estarán a cargo de ustedes y de los defensores", advirtió la magistrada.
Inicialmente, ninguno de los dos acusados había aceptado los cargos por homicidio. Durante la audiencia de imputación contra Suárez Ortiz, la jueza expresó su preocupación por la "frialdad alarmante" mostrada por el joven durante el procedimiento, señalando su "actitud de indiferencia frente a la gravedad de lo ocurrido".
De concretarse el preacuerdo, los señalados aceptarían finalmente los cargos por homicidio a cambio de una reducción de pena que sería de aproximadamente 16 años de prisión, tras aplicar los beneficios por aceptación de responsabilidad.
La búsqueda de la tercera implicada
Las autoridades continúan tras la pista de Kaleidymar Paola Fernández Sulbarán, una joven venezolana de 24 años oriunda de Ciudad Ojeda, quien según testimonios habría incitado la agresión contra el estudiante universitario.
Fernández Sulbarán, quien vestía un disfraz azul la noche de los hechos, inicialmente fue capturada pero luego dejada en libertad. Sin embargo, tras conocerse nuevos testimonios, fue requerida nuevamente por las autoridades. Según la Fiscalía, ella habría gritado a Suárez Ortiz: "¿No que mucho kick boxing? Yo le hubiera pegado más", incitando la violencia.
La mujer es buscada con circular roja de Interpol, pues existe el temor de que haya abandonado Colombia con destino a Venezuela. Su participación en los hechos evidencia cómo las dinámicas de violencia pueden ser alimentadas por múltiples actores, reflejando problemáticas sociales más profundas que requieren atención integral.
Este caso representa no solo una tragedia familiar, sino también un llamado a la reflexión sobre la construcción de una sociedad más justa y pacífica, donde los conflictos se resuelvan a través del diálogo y no de la violencia.