El dolor de Briceño: un soldado muere y tres resultan heridos por minas antipersona en el norte de Antioquia
La guerra sigue dejando cicatrices profundas en el norte de Antioquia. En la vereda El Roblal, municipio de Briceño, la vida de un joven soldado se apagó y otros tres uniformados luchan por recuperarse tras la activación de un campo minado. Este nuevo hecho, ocurrido en medio de operaciones para proteger a las comunidades, vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de caminos de paz y de justicia social en los territorios más golpeados por el conflicto.
¿Qué ocurrió en Briceño?
El Ejército Nacional confirmó que el soldado profesional Jhoan Camilo Sanabria Mendoza perdió la vida el pasado 24 de agosto, mientras adelantaba labores de protección a los habitantes de la vereda El Roblal, en Briceño. La explosión de un campo minado, que las autoridades militares atribuyen al Clan del Golfo, dejó además a tres militares heridos, quienes fueron trasladados de urgencia a Medellín para recibir atención médica especializada.
La Fuerza de Despliegue Rápido N.° 7, unidad orgánica de la Séptima División del Ejército, expresó su solidaridad con la familia del soldado caído:
“Expresamos un respetuoso saludo de solidaridad y condolencias para los familiares, amigos y conocidos de nuestro soldado asesinado en esta cobarde acción criminal”.
Las minas antipersona: un flagelo que sigue cobrando vidas
Este trágico suceso no es un caso aislado. Apenas dos días antes, el 20 de agosto, tropas del Batallón de Infantería Liviana N.° 10 Coronel Atanasio Girardot, de la Cuarta Brigada, hallaron un artefacto explosivo en la vía que comunica el casco urbano de Ituango con la vereda Los Galgos. Durante más de 48 horas de labores para neutralizarlo, otro explosivo se activó y dejó herido a un soldado más.
Las autoridades militares señalan que estos artefactos habrían sido instalados por integrantes del GAO-r Subestructura 18, de las disidencias de las Farc. Durante el procedimiento, también fue retirada una bandera alusiva a esa estructura armada.
El uso de minas antipersona es una violación flagrante del derecho internacional humanitario. Estas prácticas no solo ponen en riesgo la vida de los uniformados, sino que también amenazan a la población civil, especialmente a campesinos y campesinas que transitan a diario por estas rutas para trabajar sus tierras o llevar sus productos a los mercados.
La respuesta institucional y el llamado a la paz
La Fuerza de Despliegue Rápido N.° 7 rechazó de manera enérgica esta acción:
“Rechazamos esta acción criminal que demuestra una vez más el uso indiscriminado de artefactos explosivos, los cuales atentan contra la vida e integridad de la población civil y de la Fuerza Pública, además de vulnerar los derechos humanos e infringir las normas del derecho internacional humanitario”.
El Ejército ha anunciado que mantendrá e intensificará su despliegue ofensivo en la subregión del norte de Antioquia. Sin embargo, desde una perspectiva de construcción de paz, es fundamental preguntarse si la respuesta militar es suficiente. La presencia de múltiples grupos armados ilegales en la zona, disputándose el control territorial y rentas ilícitas como la minería ilegal y el narcotráfico, evidencia que la solución no puede ser únicamente castrense.
Briceño e Ituango: territorios que claman por presencia integral del Estado
Briceño, Ituango y otros municipios del norte de Antioquia se han convertido en uno de los focos más activos de confrontación armada en el departamento. La disputa por el control territorial y de economías ilegales ha dejado a las comunidades en medio del fuego cruzado, con miedo, desplazamiento y dolor.
La historia de estas regiones está marcada por la resiliencia de sus habitantes, que a pesar de todo siguen sembrando vida y esperanza. La presencia del Estado no puede limitarse a lo militar; se necesitan inversiones en educación, salud, infraestructura vial y oportunidades económicas que ofrezcan alternativas reales a la violencia.
¿Cómo recuperar la seguridad en Antioquia desde las regiones?
El reto está en las regiones y su complejo orden público. La seguridad no se logra solo con más tropas, sino con una presencia integral que atienda las causas estructurales del conflicto. La implementación de los acuerdos de paz, la reforma rural integral y la protección de los líderes sociales y comunitarios son pasos necesarios para construir una paz duradera.
La muerte del soldado Sanabria Mendoza es una pérdida irreparable para su familia y para el país. Su sacrificio, y el de tantos otros, debe interpelarnos como sociedad para redoblar los esfuerzos por un futuro en el que las armas callen y los territorios florezcan.
Preguntas frecuentes sobre la situación en Briceño e Ituango
¿Cuántos soldados resultaron afectados en el ataque de Briceño?
Cuatro soldados resultaron heridos tras la activación del campo minado. Lamentablemente, uno de ellos, el soldado profesional Jhoan Camilo Sanabria Mendoza, falleció. Los otros tres fueron trasladados a Medellín para recibir atención médica especializada.
¿Quién es señalado como responsable de la instalación de las minas?
Las autoridades militares atribuyen la instalación del campo minado en Briceño al Clan del Golfo. En el caso de Ituango, los explosivos habrían sido instalados por integrantes del GAO-r Subestructura 18, de las disidencias de las Farc.
¿Qué medidas se están tomando tras estos hechos?
La Séptima División del Ejército Nacional anunció que mantendrá e intensificará su despliegue ofensivo en la subregión. Sin embargo, organizaciones sociales y comunitarias insisten en la necesidad de una presencia integral del Estado que aborde las causas del conflicto.
Foto: www.elcolombiano.com