La violencia urbana volvió a cobrar una vida inocente en Medellín. Juan Esteban Urán Cano, presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC) del barrio Artex de Itagüí, falleció el pasado viernes tras recibir una bala perdida durante un intento de robo en la avenida La Playa, en el centro de la ciudad. No era un ladrón: era un hombre que compraba regalos para un evento infantil.
Los hechos ocurrieron hacia las 4:00 de la tarde en la calle 52 con carrera 43, cuando un hombre acababa de retirar dinero de una entidad bancaria y fue abordado por un presunto delincuente. Un agente del CTI de la Fiscalía que se encontraba en la zona reaccionó para defender a la víctima y se produjo un cruce de disparos.
¿Qué pasó en la avenida La Playa?
Según las autoridades, el agente del CTI disparó su arma de dotación para proteger al hombre que estaba siendo robado. En el intercambio de balas resultaron heridos el presunto ladrón y Urán Cano, quien pasaba por el lugar sin relación alguna con el hecho delictivo. Ambos fueron trasladados al Hospital San Vicente Fundación, donde fallecieron antes de recibir atención médica.
Una tercera persona, un hombre de 27 años que había retirado 27 millones de pesos junto a su hermano para la compra de un carro, también resultó herida en el pecho. Fue atendida en la Clínica CES y se encuentra fuera de peligro.
La vida de un líder que soñaba con comunidad
Urán Cano no estaba en el centro de Medellín por casualidad. Sus allegados contaron que había salido a comprar regalos para un evento infantil programado para el sábado en el barrio Artex. “Se fue toda la tarde a buscar los regalos para los niños y cuando nada que aparecía. Fue después que nos enteramos de que lo mataron en ese robo del Centro”, relató un allegado a El Colombiano.
Su muerte dejó un profundo vacío en las Juntas de Acción Comunal de Itagüí, donde era reconocido por su compromiso social. Desde la JAC de Santa María n.º 2 enviaron un mensaje de despedida: “Despedimos a un gran ser humano, un amigo y un compañero que dejó una huella imborrable en nuestra comunidad. Su alegría, compromiso y entrega siempre serán recordados”.
¿Qué se sabe del presunto ladrón?
El otro fallecido no ha sido identificado, ya que no portaba documentos. Se estima que tenía entre 20 y 25 años y, según testigos, durante el traslado al hospital dijo ser de Manrique, en el nororiente de Medellín. Sus últimas palabras fueron: “Díganle a mi mamá que me perdone por lo que hice”.
¿Qué sigue en la investigación?
El agente del CTI implicado se puso a disposición de las autoridades y entregó su arma de dotación para facilitar las pesquisas. Las cámaras de seguridad de la zona están siendo analizadas para determinar si había más personas involucradas en el hurto. El dinero del robo no fue sustraído: la víctima regresó al banco para consignarlo nuevamente.
Este caso vuelve a poner sobre la mesa la pregunta por la seguridad en las calles de Medellín y el costo humano de la violencia, que una vez más golpea a quienes trabajan por construir tejido social desde las bases.
¿Cómo proteger a los líderes sociales en medio de la violencia urbana?
La muerte de Urán Cano evidencia que los líderes comunitarios no solo enfrentan amenazas directas, sino que también son víctimas de una violencia que no distingue. Organizaciones sociales de Itagüí han pedido a las autoridades reforzar la protección de estos dirigentes y garantizar que hechos como este no queden en la impunidad.
¿Dónde ver las condolencias y reacciones?
Diversas JAC de Itagüí han expresado su dolor a través de redes sociales y comunicados públicos. La comunidad de Artex ha convocado a un acto simbólico en memoria de su presidente, cuyo legado de servicio y alegría permanece en la memoria de quienes lo conocieron.
