Jeison Medina: de disfrazarse de pollo y trabajar en la Alcaldía a volver al DIM por la puerta grande
Después de nueve años fuera de Medellín, el delantero Jeison Medina regresó a su ciudad para vestir la camiseta de Independiente Medellín. Su historia no es solo la de un futbolista que vuelve a casa, sino la de un joven de Itagüí que tocó fondo, trabajó en la Alcaldía, se disfrazó de pollo, vendió cosas en la calle y nunca soltó el sueño de ser profesional. Hoy, a sus 31 años, vuelve por la puerta grande, con la ilusión de marcar su primer gol con el Poderoso y de ser campeón con el equipo de su tierra.
Este lunes, el Rojo recibe a Millonarios en el Atanasio desde las 6:00 p.m., en un partido que promete emociones. Pero más allá del marcador, la historia de Medina es un testimonio de resiliencia, de barrio y de la fuerza de una familia que nunca lo dejó caer.
¿Cómo fueron los primeros días de Jeison Medina en el DIM?
Desde que supo del interés del club, Medina no dudó. “Llevamos casi tres semanas en la ciudad con mi esposa y estamos muy contentos. Hacía nueve años que no vivía en Medellín y volver a estar rodeado de mi familia, mis amigos y encontrar el ambiente que hay en el Deportivo Independiente Medellín me tiene muy feliz”, cuenta. También destaca la ilusión por el inicio del torneo y el objetivo de seguir por ese camino.
¿El ambiente complicado en el club le generó dudas?
Para nada. Medina asegura que nunca dudó. “Desde afuera se veía un ambiente muy tenso y delicado, pero siempre pensé que era bacano ir a Independiente Medellín y tratar de cambiar esa situación, aportar mi granito de arena y devolverle la alegría al hincha. Lo consulté con mi mujer y de una decidimos dar el paso”.
Los comienzos: de las calles de Itagüí a los disfraces de pollo
La infancia de Medina nació en el barrio Playa Rica, en Itagüí, donde el fútbol se jugaba en la calle. A los cinco años, su mamá lo llevó a una escuela de fútbol local. “Tuve la suerte y el privilegio de que mis papás siempre me apoyaron. Me llevaban a donde tenía que jugar y estuvieron conmigo en todo el proceso. Fue un camino largo, duro y difícil, con muchas puertas cerradas y decepciones, pero nunca me faltó el apoyo de mis padres”, recuerda.
Pero el camino no fue fácil. A los 20 o 21 años, cuando el sueño parecía desvanecerse, Medina trabajó en la Alcaldía de Itagüí, se disfrazó de pollo para promocionar productos, hizo trasteos con amigos y vendió cosas en la calle. “Entrenaba a las seis de la mañana en una cancha sintética en Santa Ana, trabajaba en las tardes y estudiaba en el Sena en las noches. Fue un proceso duro, pero ahora miro hacia atrás y es bonito recordarlo”, dice con una sonrisa.
¿Qué significa para usted haber regresado a Medellín después de nueve años?
“Es muy gratificante. Me fui en 2018 a España y desde entonces no había regresado a jugar. Ahora regresé a la ciudad por la puerta grande, a un equipo grande. Lo más lindo para mí es que mi abuela, mis papás, mis tías y mi familia puedan ir a verme jugar al estadio. Esa alegría no la cambio por nada del mundo”, confiesa.
Más allá del fútbol: estudios, tecnología y un plan B
Medina también estudió producción multimedia en el Sena. “Siempre me llamó la atención el diseño, la edición de videos, Photoshop y el marketing. Soy de los que hacen memes en los equipos y hacen bromas en el celular. Me gusta mucho la tecnología. Estudié una tecnología en producción multimedia y pienso en algún momento retomar ese tema. Siempre hay que tener un plan B y, cuando termine la carrera de fútbol, quiero hacer algo porque me guste y no porque me toque”, explica.
La experiencia internacional: Qatar, Ecuador y el aprendizaje
Medina jugó en Qatar, donde conoció una cultura completamente diferente. “Fue una experiencia muy enriquecedora. No sabía nada de Qatar ni de su fútbol y me encontré con un mundo y una cultura totalmente diferentes. Me gusta conocer otras culturas y aprender cosas nuevas, incluso idiomas. Me gustó mucho conocer la cultura árabe y probar otro tipo de comidas”, recuerda. Hizo 11 goles allí hasta que una lesión lo obligó a operarse.
En Ecuador, su paso por Aucas, Independiente del Valle y Liga de Quito le devolvió la confianza. “Cuando llegué a Aucas volví a ser yo, recuperé mucha confianza. En el año que estuve hice casi 22 o 24 goles y clasificamos a la Copa Libertadores. Me sentía muy pleno y muy contento”, dice. También destaca el crecimiento de la liga ecuatoriana: “Deberían copiar esa metodología porque tienen muchos resultados, forman jugadores y a nivel internacional cada año pelean por cosas importantes”.
¿Qué le falta para que llegue el primer gol con Medellín?
“Soy un convencido de que los goles vienen del trabajo. Soy un trabajador constante e incansable y voy a seguir trabajando para eso. Quiero ser un jugador más completo, no solamente un goleador que esté en el área. Me gusta entrar en el juego colectivo y abrir espacios. Trabajo todos los días para que se me abra el arco. Estoy seguro de que cuando llegue el primer gol van a venir muchos y voy a poder celebrarlos con la gente del Independiente Medellín”, asegura.
¿Cómo ve la violencia alrededor del fútbol?
Medina hace un llamado a la calma y a la empatía. “Hay hinchas que viven el fútbol con mucha pasión, y eso no es malo porque todos somos apasionados. Pero al final es un partido de fútbol. Cuando uno ve partidos de mucha calentura, observa que los jugadores se saludan al final y son amigos. Esa rivalidad tiene que acabar cuando termina el partido. No se pueden pasar los límites ni llegar a conflictos afuera, en las carreteras, o a que haya gente muerta por un partido de fútbol. Hay que ser más empáticos con el jugador porque también somos personas”, reflexiona.
Preguntas rápidas con respuestas cortas
- Comida favorita: El sudado de pollo.
- Bailar: Vallenato.
- Canción favorita: “Mi propia historia”, de Silvestre Dangond.
- Mayor miedo: Fracasar.
- Mayor amor: Mi esposa y mi familia.
- Gran sueño: Cumplir todos los sueños que me he propuesto.
- ¿Con qué quiere irse de esta vida? Con la tranquilidad de que lo he dado todo.
- ¿Sueña con ser campeón con Independiente Medellín? Sí. Estando acá, salir campeón con Medellín sería un sueño y una ilusión que tenemos.
¿Cómo ha cambiado Jeison Medina después de nueve años?
“Me fui siendo un Jeison inmaduro. No sabía mucho de nutrición deportiva y tampoco era tan profesional porque no conocía muchas cosas. Ahora regreso más maduro en todos los aspectos. Todas las experiencias internacionales me han cambiado en la forma de ver la vida, en lo personal y en lo económico. A los 31 años regreso a Medellín con muchos cambios. Creo que era el momento perfecto para venir y así fue”, concluye.
La historia de Jeison Medina es la de un barrio que nunca deja de soñar, de una familia que sostiene y de un futbolista que, entre disfraces de pollo y goles, nos recuerda que el camino más duro es el que más vale la pena recorrer.