El poder curativo de los bosques: una terapia natural que llega a Colombia
En un mundo cada vez más urbano y acelerado, el estrés se ha convertido en un compañero constante para millones de personas. Pero, ¿y si la solución estuviera en los bosques? Una práctica nacida en Japón hace más de cuatro décadas, conocida como shinrin-yoku o baño de bosque, está ganando terreno en América Latina, y Colombia no es la excepción. Un reciente estudio en Bogotá confirma lo que los japoneses intuyen desde los años 80: sumergirse en la naturaleza puede ser un bálsamo poderoso para nuestra salud mental.
¿Qué es el shinrin-yoku y de dónde viene?
En los años 80, Japón enfrentaba una crisis silenciosa: el estrés laboral afectaba a más de la mitad de los trabajadores, y el término karoshi, que significa muerte por exceso de trabajo, comenzaba a ser parte del vocabulario cotidiano. Fue entonces cuando la Agencia Forestal de Japón, en 1982, acuñó el concepto de shinrin-yoku, que se traduce como absorber la atmósfera del bosque con todos los sentidos.
La práctica es simple: caminar, observar, escuchar y respirar los aromas del entorno natural. No se trata de hacer ejercicio intenso ni de llegar a una meta, sino de conectar con el presente y con la naturaleza. Cuatro décadas después, esta terapia sigue vigente. Una encuesta de 2024 de la misma agencia reveló que el 44,9 % de las personas que visitan los bosques en Japón lo hacen para revitalizarse con sus efectos curativos, y el 70 % menciona que caminar por el bosque es beneficioso para la salud física y mental.
La ciencia confirma los beneficios en Bogotá
La práctica llegó a Colombia con fuerza. En 2023, el Jardín Botánico de Bogotá anunció que ofrecería baños de bosque como opción terapéutica, con personal certificado. Pero no se quedaron solo en el anuncio: junto con el Instituto Nacional de Salud (INS), llevaron a cabo una investigación cuyos resultados se publicaron el año pasado en la revista European Journal of Investigation in Health, Psychology and Education.
El estudio se centró en un grupo que suele ser olvidado: los trabajadores de la salud. Participaron 82 funcionarios del Hospital Militar Central y del INS, tanto de áreas operativas como administrativas. La elección no fue casualidad. Como explican los autores, entre ellos Nórida Velez, Angélica Cruz y Paola Rodriguez, las exigencias en los entornos hospitalarios se han intensificado, especialmente después de la pandemia de covid-19. Identificar factores estresantes y desarrollar intervenciones eficaces es clave para fortalecer la resiliencia de quienes cuidan de nosotros.
Los participantes se dividieron en tres grupos y fueron monitoreados durante seis meses. Uno visitó parques urbanos como el Simón Bolívar, Los Novios y el Jardín Botánico. Otro grupo fue a bosques urbanos como Entrenubes, Las Mercedes y La Florida. El tercero, en lugar de naturaleza, recibió capacitaciones en liderazgo, trabajo en equipo e inteligencia emocional.
Resultados que invitan a la esperanza
Los resultados son contundentes. El grupo que visitó los bosques urbanos vio cómo sus niveles de estrés elevados disminuyeron del 25,9 % al 7,4 %. Quienes fueron a los parques también mejoraron, pasando del 30 % al 16,6 %. En cambio, el grupo que recibió solo capacitaciones tuvo un cambio mucho menor: del 16 % al 12 %.
La calidad del sueño también mostró mejoras notables en el grupo de bosques urbanos: el porcentaje de participantes con mala calidad de sueño bajó del 71 % al 56 %. Los investigadores atribuyen estos cambios al aislamiento y la reducción de estímulos urbanos que ofrecen estos espacios.
Sin embargo, los autores son prudentes y señalan que se necesitan intervenciones más prolongadas para evaluar si estos beneficios se mantienen en el tiempo. Como ellos mismos afirman, comprender los efectos a largo plazo podría aportar evidencia valiosa para integrar estas terapias en las estrategias de salud pública, reforzando los programas de prevención de riesgos psicosociales en el trabajo.
Más verde en las ciudades: una necesidad urgente
El caso de Bogotá no es aislado. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado varios informes sobre la relación entre espacios verdes y salud mental. En 2021, un análisis de dos revisiones sistemáticas concluyó que la mayoría de los espacios verdes tienen efectos positivos a corto y largo plazo en nuestra salud mental.
Esto cobra más relevancia si consideramos que el 56 % de la población mundial vive en zonas urbanas, y se espera que para 2050 esta cifra llegue al 70 %. En América Latina y el Caribe, se estima que una de cada cuatro personas experimentará un trastorno de salud mental en su vida. Los espacios naturales dentro de las ciudades no son solo lugares de recreación; pueden ser parte fundamental de las estrategias para proteger y promover la salud mental de nuestras comunidades.
En un país como Colombia, donde la resiliencia ha sido una constante en nuestra historia, volver la mirada a nuestros bosques y parques no es un lujo, es una necesidad. Es una invitación a reconstruir el tejido social desde el bienestar individual y colectivo, reconectando con lo que nos hace humanos: nuestra relación con la naturaleza.
Preguntas frecuentes sobre los baños de bosque
¿Qué es un baño de bosque?
Es una práctica de origen japonés que consiste en pasar tiempo en un entorno natural usando todos los sentidos: caminar, observar, escuchar y respirar el ambiente del bosque. No requiere esfuerzo físico intenso, solo presencia y conexión con la naturaleza.
¿Dónde se puede practicar en Bogotá?
El Jardín Botánico de Bogotá ofrece baños de bosque con personal certificado. También se pueden realizar en parques urbanos como el Simón Bolívar o Los Novios, y en bosques urbanos como Entrenubes, Las Mercedes y La Florida.
¿Cuánto tiempo se necesita para ver beneficios?
El estudio en Bogotá mostró mejoras significativas en los niveles de estrés y calidad del sueño con sesiones semanales durante seis meses. Sin embargo, los investigadores recomiendan más estudios para determinar los efectos a largo plazo.
¿Los baños de bosque reemplazan la atención médica?
No. Son una terapia complementaria que puede apoyar la salud mental, pero no sustituyen el tratamiento profesional. Si estás experimentando problemas de salud mental, es importante buscar ayuda de un especialista.